Nabta Playa y los Antiguos Astrónomos del Desierto de Nubia (Parte 1)

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Nabta Playa y los Antiguos Astrónomos del Desierto de Nubia (Parte 1)

Nabta Playa [“playa” en el idioma local significa “lago seco”] es un sitio muy especial localizado en el desierto de Nubia y compuesto por cientos de túmulos prehistóricos, estelas y estructuras megalíticas, a unos 100 kilómetros al oeste de Abu Simbel, al sur de Egipto. Es el resultado de una avanzada comunidad urbana que surgió hace aproximadamente 11.000 años y que dejó como testigos a una gran cantidad de piedras que, para los científicos, son las alineaciones astronómicas megalíticas más antiguas del mundo. Algunos arqueólogos creen que el pueblo de Nabta Playa fue el precursor de las primeras ciudades del Nilo que surgieron en Egipto miles de años más tarde.

Los antiguos restos de Nabta Playa fueron descubiertos por primera vez en 1974 por un grupo de científicos dirigido por Fred Wendorf, profesor de Antropología de la Universidad Metodista del Sur de Texas, que se dio cuenta de que en la arena había muchos objetos. Wendorf hizo varias visitas al yacimiento, descubriendo algo nuevo cada vez. Pero, en realidad fue varias décadas antes cuando los investigadores descubrieron las docenas de estructuras de piedra que se conocen hoy en día y cuando se dieron cuenta de la función e importancia de estos grandes megalitos.

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Ubicación de Nabta Playa en el círculo de color rojo. (Wikimedia Commons)

Los primeros habitantes de Nabta Playa

Aunque Nabta Playa actualmente se encuentra en un desierto seco e implacable, no siempre fue así. Los científicos han determinado que alrededor del año 10.000 a. C., un cambio climático produjo en el norte de África un desplazamiento hacia el norte de los monzones estivales. Este cambio provocó suficiente lluvia sobre la región como para llenar un número de “playas” (lagos secos) durante, al menos, varios meses al año: agua suficiente para mantener a animales y a humanos.

Las evidencias arqueológicas parecen sugerir que los primeros asentamientos de personas en Nabta Playa surgieron entre hace 11.000 y 9.300 años. Wendorf y el etnolingüista Christopher Ehret han sugerido que se trataba de pastores nómadas con campamentos estacionales y que, finalmente, abandonaron el lugar cuando el agua se secó.  Aunque muy pocos restos cerámicos han sido encontrados, los descubiertos sí que están considerados entre los más antiguos identificados en África.

Hace unos 9.000 años, los asentamientos se hicieron más grandes y más sofisticados y los pueblos construyeron cabañas con chimeneas para el fuego, dispuestas en filas y comenzaron a cavar pozos profundos, lo que les permitió disponer de suministro de agua durante todo el año: condición necesaria para un asentamiento permanente. Durante este tiempo la zona estaba cubierta por praderas en las que habitaban gacelas y liebres y la gente sobrevivía cazando y comiendo plantas silvestres. Asimismo existen evidencias de que, hace alrededor de 8.100 años surge la domesticación de animales, incluyendo cabras y ovejas así como el establecimiento de trabajos organizados.

Entre hace 8.000 y 7.000 años la región sufrió dos grandes sequías que causaron una significativa disminución del nivel del agua. Nabta Playa se convirtió en un lugar extremadamente árido y casi sin vida y los asentamientos fueron abandonados. Sin embargo, las sequías se calmaron después de unos 1.000 años y nuevos grupos humanos comenzaron a regresar al lugar. Desde aquel momento la región fue testigo de la llegada de una sociedad mucho más compleja y avanzada y fue durante este período cuando se construyó la mayor parte de las estructuras megalíticas.

Las estructuras de piedra de Nabta Playa

Durante varios miles de años, el pueblo de Nabta Playa construyó numerosos monumentos megalíticos, incluyendo círculos de piedras, tumbas subterráneas, enormes losas de piedra e hileras de estelas que se extienden a lo largo de unos 2.500 metros. Dichos monumentos megalíticos se cuentan entre los más antiguos del mundo: Nabta Playa es unos cuantos miles de años más antigua que Stonehenge.

El círculo-calendario

Una de las estructuras más significativas de Nabta Playa es un círculo de piedra de hace al menos 7.000 años, lo que lo convierte en uno de los más antiguos dispositivos arqueoastronómicos encontrados. Fue diseñado como calendario prehistórico para marcar dos fenómenos celestes importantes: el solsticio de verano, asociado con la aparición de las lluvias de verano y la disposición de las estrellas en el cielo nocturno, para guiarse a través del desierto.

El círculo megalítico, que mide sólo cuatro metros de diámetro, se compone de un gran número de piedras, incluyendo cuatro pares de mayor tamaño y una serie más pequeña. En el centro del círculo aparecen dos filas de tres piedras. El uso de la tecnología vía satélite, utilizada por Wendorf y por el prof. Malville, reveló que dos de los pares se alinean para formar una línea norte-sur, mientras que los otros dos pares forman una línea este-oeste. La alineación este-oeste indica el lugar donde el sol se eleva y establece el solsticio de verano desde hace 6.500 años.

El astrofísico Thomas G. Brophy, ex-físico de la NASA, sugiere que la fila meridional de tres piedras dentro del círculo, representa las tres estrellas del cinturón de Orión, mientras que las otras tres piedras representan a las estrellas de Orión, tal y como aparecieron en el cielo hace miles de años.

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Dibujo de la posición de las piedras en el círculo-calendario. Fuente de la imagen: Wikipedia

Más al sur se encuentran dos montículos con cima plana, formados naturalmente por los vientos del desierto, que en su tiempo contenían numerosas estructuras megalíticas, pero que ahora se encuentran rotas en su mayoría. A lo largo de la colina norte, también fue construido un largo tramo de 600 metros de grandes megalitos verticales, donde alguno pesa varias toneladas. El prof. Malville ha afirmado que la disposición de las piedras en los montículos está alineada con la Ursa Majoris de hace entre 6.700-6.000 años atrás (una estrella enana amarilla, situada a 46 años luz de distancia de la Tierra, aproximadamente, dentro de la constelación del Carro Mayor).

Imagen destacada: circulo-calendario de Nabta Playa en el museo de Asuán, Nubia. Crédito de la foto: Rawmbetz-Wikipedia

Leer Parte 2: “Religión, Sacrificio y el misterio de las tablas de piedra en Nabta Playa”

Referencias:

F. Wendor y R. Schild (1998). Estructuras megalíticas Neolítico Tardío en Nabta Playa (Sahara). Disponible en: http://www.egyptologie.be/nabta_playa_W&S.htm

F. Wendorf and R. Schild (1998). Nabta Playa and its Role in Northeastern African Prehistory, Journal of Anthropological Archaeology, 17, pp 97-123.

F. Wendorf and R. Schild (2004). The Megaliths of Nabta Playa. Focus on Archaeology, Academia 1, no. 1, pp 10-15.

M. Gaffney (2006). The Astronomers of Nabta Playa. Atlantis Rising, 56, pp 42-43.

J. McK Malville, R. Schild, F. Wendorf, and R. Brenmer (2007). Astronomy of Nabta Playa. African Sky, 11, p 2.

 

Autor: April Holloway

Traducción: Moreno Montañaroja

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

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ANTONIO MACHADO

  • BIOGRAFÍAS

    ANTONIO MACHADO

  • Antonio Machado
  • http://www.islabahia.com/autores/anabel/biografias/032_antoniomachado.asp
  • Don Antonio Machado Ruiz ha marcado a generaciones de poetas e intelectuales, aunque su voz permanece también en el alma del pueblo, del pueblo al que tanto reivindicó y amó. Para Machado la poesía es “palabra en el tiempo”. No vale nada si no sirve de nada, si nadie va a pronunciarla, si a nadie le importa. Por eso imprimió en sus poemas su propia vida, por eso su obra es el reflejo de su existencia. Antonio Machado no dejó de escribir nunca; es más, lo hizo frenéticamente en los inicios de la Guerra Civil, para “la Vanguardia” y para “Hora de España” que, por aquel entonces, dirigía Rafael Alberti. Es más, como él mismo diría:

    “Ahora que está uno viejo tiene más ganas de trabajar que nunca”.

    Machado nació en Sevilla, el 26 de julio de 1875, en el Palacio de las Dueñas. Jamás iba a olvidar la luminosidad sevillana que siempre irían con él:

    “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
    y un huerto claro donde madura el limonero”

    En 1893 se trasladó, con la familia, a Madrid. Su padre había muerto y toda la familia quedaba al cuidado del abuelo, Catedrático de Facultad, que se trasladó a la capital para formar parte de un extraordinario proyecto: la Creación de la Institución Libre de Enseñanza. Él y su hermano Manuel -mayor que Antonio- se matricularon en esta institución que iba a marcarle toda la vida, así como Don Giner de los Ríos al que dedicó un Elogio hermosísimo con motivo de su muerte:

    “Como se fue el maestro,
    la luz de esta mañana
    me dijo. Van tres días
    que mi hermano Francisco no trabaja.
    ¿Murió?… Sólo sabemos
    que se nos fue por una senda clara
    diciéndonos: Hacedme
    un duelo de labores y esperanzas”.

    Antonio Machado nunca volvería a Sevilla, aunque, como dijimos, recordaría siempre el lugar donde nació. Su hermano Manuel sí regresó; de ahí que su poesía tal vez tenga más colorido que la de Antonio, que es más sobria y concisa:

    “La plaza y los naranjos encendidos
    con sus frutas redondas y risueñas”.

    Antonio Machado

  • En 1895 murió el abuelo y su situación se hizo penosa. Manuel marchó a París y, al poco tiempo, en 1899, fue Antonio. Allí trabajaron como traductores para la editorial Garnier y allí conocieron a Rubén Darío y a Baroja, a la vez que entraban en contacto con la cultura y la política francesas.

    En 1900 regresaron a España y Antonio tuvo que replantearse su vida. No sabía muy bien qué hacer, incluso trató de ser actor de teatro, aunque, como galán, no tenía mucho futuro. Acabó sus estudios de bachillerato y regresó a París en 1902 donde contactó de nuevo con Rubén Darío. A finales de 1903 publica su primer libro de poesía, “Soledades”. Y empieza también a ser conocido en las revistas literarias del momento: “Helios”, “Alma española”, “Blanco y Negro”…

    Este primer libro recibe las influencias del Modernismo, aunque no se trata del Modernismo rutilante de Rubén Darío, sino de un Modernismo más contenido y sobrio. Al Machado de las soledades le preocupa obsesivamente la muerte, es como si el poeta fuese una persona mayor, desgastada por la vida, dolida y doliente:

    “Al borde del sendero un día nos sentamos.
    Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
    son las desesperantes posturas que tomamos
    para aguardar… Mas Ella no faltará a la cita”.

    Se muestra como una persona que tiene mucha experiencia, aunque se trata aún de un hombre joven, sólo que, por lo que leemos, envejecido prematuramente:

    “He andado muchos caminos,
    he abierto muchas veredas;
    he navegado en cien mares,
    y atracado en cien riberas”.

    Antonio Machado alude a paisajes otoñales que reflejan su estado de ánimo, a jardines solitarios, a crepúsculos, a la tarde:

    “Yo voy soñando caminos
    de la tarde. ¡Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!…
    ¿Adónde el camino irá?”

    Machado se presenta como alguien que ha perdido la ilusión, a quien le preocupa la muerte:

    “La causa de esta angustia no consigo
    ni vagamente comprender siquiera;
    pero recuerdo y, recordando, digo:
    -Sí, yo era niño, y tú, mi compañera”.

    Antonio Machado

  • Gracias a este primer libro, Machado empieza a ser conocido y a tener algún prestigio. Empieza a participar en alguna tertulia, aunque su carácter nunca fue muy locuaz. Y trata de encontrar algún futuro para su vida. Al ser buen conocedor del francés, decide opositar para catedrático y en 1907 obtiene la cátedra de francés del Instituto de Soria. Ese mismo año se publica la segunda edición de “Soledades”; es decir, “Soledades, Galerías y otros poemas”.

    “Soledades, Galerías y otros poemas” (1907) sigue en la línea de la poesía machadiana intimista, sobria, de un modernismo atemperado. Emplea continuamente elementos simbólicos como las galerías o la fuente. Aquí Machado comienza a desdoblarse en distintos objetos para iniciar el soliloquio consigo mismo, lo cual fue una constante de su obra. Es un libro maduro, aunque aún se refiere a la muerte, pero amplía los motivos y alude, entre otros, a la luz, la sombra, el agua, el ciprés… Machado se ve a sí mismo sin un norte:

    “así voy yo, borracho melancólico,
    guitarrista lunático, poeta,
    y pobre hombre en sueños,
    siempre buscando a Dios en la niebla”.
    “…. ¿Qué buscas,
    poeta, en el ocaso?”.
    “Poeta ayer, hoy triste y pobre
    filósofo trasnochado,
    tengo en monedas de cobre
    el oro de ayer cambiado”.

    Machado, en Soria, se hospeda en una pensión en donde conoce a la hija de los dueños, Leonor Izquierdo Cuevas. No sabemos muy bien qué ocurrió entre la niña y el poeta; pero la verdad es que el 30 de julio de 1909 se casaron. La boda no gustó mucho en Soria por la diferencia de edad entre los contrayentes ya que Leonor sólo tenía 16 años. Posiblemente, Machado, que nunca había tenido un amor de verdad, ve en Leonor la ternura, la compañía, el sosiego que a él le falta, el afecto. Bien dice el poeta cuando habla de sus conquistas:

    “Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
    -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
    mas recibió la flecha que me asignó Cupido,
    y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario”.

    En 1911, gracias a una beca, Machado va a París con Leonor para asistir a unos cursos con Bergson, el filósofo. Por aquel entonces a nuestro poeta comenzaba a atraerle mucho la filosofía. Allí, y lo podemos imaginar con angustia, Leonor, el 14 de julio, sufre los primeros indicios de su enfermedad, la tuberculosis. La angustia debió de ser enorme y, con penalidades, regresaron a Soria. Allí, Machado se convirtió en el enfermero de su esposa, por la que escribió los mejores versos:

    “Mi corazón espera
    también, hacia la luz y hacia la vida,
    otro milagro de la primavera”.

    No valieron las esperanzas y Leonor murió el 1 de agosto de 1912:

    “Una noche de verano
    -estaba abierto el balcón
    y la puerta de mi casa-
    la muerte en mi casa entró.
    Se fue acercando a su lecho
    -ni siquiera me miró-,
    con unos dedos muy finos,
    algo muy tenue rompió.
    Silenciosa y sin mirarme,
    la muerte otra vez pasó
    delante de mí. ¿Qué has hecho?
    La muerte no respondió.
    Mi niña quedó tranquila,
    dolido mi corazón,
    ¡Ay, lo que la muerte ha roto
    era un hilo entre los dos!”

    Leonor está enterrada en el cementerio de El Espino, en Soria, bajo una lápida muy sencilla en donde puede leerse “A Leonor, Antonio”. Y ya no hay más. Muerta su esposa, nada lo ataba con Soria y Machado consiguió el traslado a Baeza, en Soria quedaron unos pocos amigos, entre ellos, José María Palacio al que encarga una misión:

    “Con los primeros lirios
    y las primeras rosas de las huertas,
    en una tarde azul, sube al Espino,
    al alto Espino donde está su tierra”.

    En 1912 también se publica su siguiente libro, “Campos de Castilla” en donde, sin abandonar su bagaje anterior, se acerca más a la actitud de los autores del 98 puesto que nos habla de la Meseta y crítica ciertos aspectos del alma española, como el cainismo, así lo vemos en “La Tierra de Alvargonzález”. No obstante, en el libro se incluyen unos poemas bellísimos en torno a la enfermedad y muerte de su esposa:

    “Soñé que tú me llevabas
    por una blanca vereda,
    en medio del campo verde,
    hacia el azul de las sierras,
    hacia los montes azules,
    una mañana serena”.

    En el libro encontramos tres maneras de escribir, tres formas de entender la realidad: narrativa, descriptiva y meditativa. Machado empieza describiendo y narrando, pero acaba meditando, envuelto en pensamientos. Machado está en Baeza y, desde allí, recuerda lo que dejó en Soria y lo plasma en sus versos; aunque lo hace pasándolo por el tamiz de lo subjetivo y personal ya que el paisaje refleja su estado de ánimo.

    En Baeza, Machado recupera su Andalucía, aunque muy distinta del ambiente sevillano:

    “En estos campos de la tierra mía,
    extranjero en los campos de mi tierra”.

    Su madre, Ana Ruiz, va a acompañarlo y ya nunca se separará de él. En Baeza, Machado forma parte de una tertulia literaria y vive años de tranquilidad, pero también de gran melancolía y nostalgia. Se interesa mucho por la filosofía, tanto que acaba la carrera y sigue escribiendo poemas que lo llevan continuamente a Soria:

    “¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
    tardes tranquilas, montes de violeta,
    alamedas del río, verde sueño…”.

    En 1919 pide el traslado de nuevo y le conceden la plaza en Segovia. Desde allí les es más fácil ir y venir de Madrid. Machado nunca tuvo casa propia, siempre se alojó en pensiones, en cuartos pequeños, sin apenas mobiliario, lo cual le imprimió ese carácter de monje austero que siempre tuvo.

    A Segovia va a verlo una escritora poco conocida, llevada de la fama del poeta. Es Pilar de Valderrama, la musa del poeta. Con Pilar, el poeta alcanzó el amor otoñal y volvió a vestir su corazón de ilusión, aunque había un problema y es que Pilar estaba casada. Por lo tanto, esta relación se mantuvo en secreto y en los poemas de Machado, Pilar es Guiomar, de cuya existencia se dudó mucho tiempo:

    “Tu poeta
    piensa en ti. La lejanía
    es de limón y violeta,
    verde el campo todavía.
    Conmigo vienes, Guiomar;
    nos sorbe la lejanía”.

    Desde Segovia recupera otra vez el mundo castellano y publica “Nuevas Canciones” (1924). Repite algunos temas ya conocidos, pero se acerca más al Cancionero, así lo atestiguan sus “Proverbios y Cantares”:

    “En preguntar lo que sabes
    el tiempo no has de perder…
    Y a preguntas sin respuesta
    ¿quién te podrá responder?”

    En 1932, con la II República en el poder, de la cual Machado fue ferviente defensor, consigue el traslado a Madrid. Y allí puede citarse con Guiomar, aunque sea de manera clandestina. Fueron años hermosos para el poeta. La propia Pilar, con los años, escribió un libro en donde desvelaba el secreto, “Sí, soy Guiomar”.

    Con el paso del tiempo, su poesía se hizo concisa, filosófica. Machado dejar de ser casi poeta y empieza a ser más filósofo. Machado también escribió en prosa. Se recoge en “Los Complementarios”. Empieza a crear su galería de heterónimos y a distintas figuras como Abel Martín y Juan de Mairena, que se convertirán en sus alter ego:

    “Converso con el hombre que siempre va conmigo
    -quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
    mi soliloquio es plática con este buen amigo
    que me enseñó el secreto de la filantropía”.

    La figura de Juan de Mairena, entre bromas y veras, le permite hablar de estética, metafísica, lógica y un sinfín de temas que interesan al poeta.

    Con el advenimiento de la Guerra Civil, que Machado siempre criticó y denostó, el poeta y su familia siguen la peripecia del gobierno republicando. Cuando cae Madrid, abandonan la ciudad y pasan a Valencia. Aquí escribe para la prensa e interviene en el Congreso de Escritores Antifascistas. En 1938 están en Barcelona, primero en el Hotel Majestic y después en la Torre Castañer. La situación es cada vez más difícil y pasan penalidades. El poeta enferma, mientras Guiomar ha salido hacia Portugal, la distancia es insalvable:

    “De mar a mar entre los dos la guerra,
    más honda que la mar. En mi parterre,
    miro a la mar que el horizonte cierra.
    Tú, asomada, Guiomar, a un finisterre,
    miras hacia otro mar, la mar de España
    Que Camoens cantara, tenebrosa”.

    Los acontecimientos históricos y políticos hacen que Machado escriba una poesía de compromiso, sus “Poesías de Guerra” como la dedicada a Líster:

    “Si mi pluma valiera tu pistola
    de capitán, contento moriría”.

    O el soneto que dedica a la muerte de un niño o la elegía a Federico García Lorca:

    “El pelotón de verdugos
    no osó mirarle la cara.
    Todos cerraron los ojos;
    rezaron: ¡ni Dios te salva!”

    El 22 de enero abandonan Barcelona camino del exilio francés. Salen en un autocar que ha organizado la Universidad Autónoma de Barcelona en el que viajan Carles Riba, Tomás Navarro Tomás y otros. De ese momento es la última fotografía que tenemos del poeta, que nos lo descubre como un hombre prematuramente envejecido, viejísimo. En Figueras han de dejar el autobús y una ambulancia republicana los lleva hacia el Ampurdán. Machado viajaba con su hermano Pepe, su cuñada y su madre, Ana, enferma y ya con demencia senil. Antonio Machado ha de dejar su maletín con sus textos, que nunca más recuperamos. Se hizo cierta su profecía:

    “Y cuando llegue el día del último viaje,
    y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje
    casi desnudo, como los hijos de la mar”.

    En Francia ni tienen nada. Su dinero ni sirve y las penalidades acechan. Consiguen instalarse en Collioure, en casa de Madame Quintada, una mujer que simpatizaba con la causa republicana. Allí Machado pasa sus últimos días. Sale a pasear cuando puede por la playa hermosa del pueblo y escribe el que es su último verso:

    “Estos días azules y este sol de la infancia”.

    Tumba de Antonio Machado

  • La guerra separó a los dos hermanos, a Manuel y a Antonio, con un tajo grande, puesto que Manuel quedó en Sevilla en la zona nacional y ya nunca se volvieron a ver. El 22 de febrero del 39, enfermo y cansado, don Antonio Machado muere y a los dos días su madre, que estaba en la cama de al lado, parece recobrar por un momento la lucidez y muere también, detrás del hijo al que más quiso, porque era el que menos tuvo. Los dos son enterrados en el cementerio de Collioure, en un panteón que les presta una amiga de la patrona de la pensión. La ceremonia es breve y presidida por la tristeza y el dolor. Con el tiempo, los amigos de Machado costearon esa tumba y allí está, muy cerca del mar, soñando sus “últimos caminos”.

    La vida de Antonio Machado, como estamos viendo, no puede separarse de su obra, van unidas sin remedio. Don Antonio fue un hombre de grandes silencios, de extrema sobriedad, pero de pensamiento profundo e intenso. Su vida viene marcada por algunos elementos clave:

    -su formación en la Institución Libre de Enseñanza.
    -su contacto con Madrid.
    -su estancia en Soria.
    -el matrimonio con Leonor y su muerte.
    -la presencia de Guiomar.
    -la estupidez de la guerra.

    La poesía de Machado no envejece porque está hecha del material sensible, de lo más profundo de los humanos. Sus poemas siguen causando emoción, dolor; siguen rezumando melancolía y nos siguen acompañando y haciendo mejores, hoy como ayer, como siempre. Al fin y al cabo:

    “Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
    A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
    El traje que me cubre y la mansión que habito,
    El pan que me alimenta y el lecho en donde yago”.

    PARA SABER MÁS

    -Antonio Machado: “Poesías Completas”, Madrid, Espasa-Calpe, 1991. (Austral, 33)
    -Ian Gibson: “La vida de Antonio Machado. Ligero de Equipaje”, Madrid, Aguilar, 2006

La Mirada de Odiseo

FilosofAs y PensadorAs

Marie-Anne Pierette Paulze (20 de enero de 1758 en Montbrison, Francia; 10 de febrero de 1836), pensadora, científica, teórica y traductora, comúnmente conocida como Marie Lavoisier está considerada como “la madre de la química moderna”. Marie Lavoisier ha sido frecuentemente mencionada en su papel de esposa del científico Antoine Lavoisier, aunque son menos difundidos sus logros científicos en la química.

Su padre, Jacques Villee, era un abogado parlamentario y financiero, que trabajaba principalmente para Ferme Générale, una compañía contratada por la monarquía francesa para cobrar impuestos, de pésima reputación entre la población. Su madre, Claudine Thoynet Paulze, murió en 1761, cuando ella tenía tres años, dejando a tres niños. La niña fue entonces enviada a un convento donde recibió su educación.

Marie-Anne asistía a Lavoisier en el laboratorio durante el día, anotando observaciones en el libro de notas y dibujando diagramas de sus diseños experimentales. Los estudios que realizó con el pintor Jacques-Louis David le permitieron dibujar con precisión los aparatos del laboratorio, algo que finalmente resultó de gran utilidad cuando se buscó entender los métodos y resultados de Lavoisier. Madame Lavoisier fue también la organizadora y editora de los informes.

Juntos, los esposos Lavoisier rehicieron el campo de la química que, habiendo tenido sus raíces en la alquimia se había convertido en un saber dominado por la noción de flogisto difundida por Georg Stahl. En el siglo XVIII la idea del flogisto (un elemento similar al fuego que se libera durante la combustión) fue usada para describir las propiedades aparentes de los cambios que la materia experimentaba cuando se quemaba. Debido a su dominio del inglés, latín y francés, Marie-Anne, realizó traducciones de varios trabajos sobre flogisto para que su esposo los leyera. Probablemente su traducción más importante haya sido el Ensayo sobre Flogisto de Richard Kirwan, traducido y a la vez criticado por Madame Lavoisier, con notas al pie en la que puntualizaba los errores químicos del trabajo. También tradujo obras de Joseph Priestley, Henry Cavendish y otros investigadores, que resultaron un aporte invalorable para Lavoisier. En el caso del flogisto, fue la traducción de Marie-Anne la que lo llevó a la convicción de que la hipótesis era incorrecta, lo que a su vez lo orientó en sus estudios sobre la combustión y su descubrimiento del gas oxígeno.

POMPEYO EL MAGNO: POLÍTICO Y GENERAL ROMANO

jueves, 19 de agosto de 2010

POMPEYO EL MAGNO: POLÍTICO Y GENERAL ROMANO

General y político romano, antiguo aliado y yerno de Julio César, más tarde su gran rival por el poder durante el inicio del fin de la República romana.

Pompeyo nació el 29 de septiembre del año 106 a. C., con el nombre de Cneo Pompeyo, en una familia senatorial; su padre, Cneo Pompeyo Estrabón, fue cónsul en el 89 a. C. A los diecisiete años, Pompeyo luchó con su padre del lado de Lucio Cornelio Sila, contra la facción de Cayo Mario y Lucio Cornelio Cinna.

En el 84 a. C., alzó tres legiones y derrotó a los partidarios de Mario, destruyendo más tarde al resto de la facción en África y Sicilia (81 a. C.). A su regreso a Roma, le honraron con el título de Magno (el Grande). Posteriormente, Pompeyo derrotó a los seguidores de Marco Emilio Lépido, un antiguo partidario de Sila, y acabó con los seguidores de Mario en Hispania (77-71 a. C.), con lo que llevó a cabo la conquista de Celtiberia, poniendo fin a la guerra en la península Ibérica. A su regreso a la península Itálica, Pompeyo derrotó a la rebelión de los esclavos instigada por Espartaco. Se convirtió en ídolo de la plebe y fue elegido cónsul en el año 70 a. C., junto con Marco Licinio Craso.

Entre el 67 y el 66 a. C., Pompeyo acabó con la piratería en el marMediterráneo y se encargó de las provincias de Oriente y de la guerra contra Mitrídates VI Eupátor. Entre los años 66 al 62 a. C. derrotó aMitrídates, a Tigranes el Grande, rey de Armenia, y a Antíoco XIII, cuyo reino, Siria, anexionó a los dominios romanos; de esta manera dobló los ingresos del tesoro e incrementó su fortuna personal.

En Israel, Salomé Alejandra había sucedido a su marido al frente del estado. Como no podía asumir las funciones de sumo sacerdote, confió este cargo a su hijo Hircano. A causa de sus enfrentamientos con los fariseos, los saduceos se agruparon en torno a Aristóbulo, el otro hijo deSalomé Alejandra. Basándose en estos apoyos, Aristóbulo prepara su sucesión ocupando las fortalezas de Maqueronte, Alexandreion eHircanion. Cuando muere Salomé en el año 67 a. C., Aristóbulo se hace inmediatamente con el poder, obligando a su hermano Hircano a renunciar a todas sus funciones. Hircano encontró apoyo en el gobernador de Idumea y firmó un tratado con Aretas III, rey de los nabateos. Aristóbulo fue vencido en el 65 a. C., pero logró volver a Jerusalén y encerrarse en el templo, donde sufrió el asedio de Hircano, sostenido por Aretas y el partido fariseo.

Esta división del reino entre hermanos enemigos fue la ocasión ideal para que los romanos intervinieran. Pompeyo ordenó al rey Aretas que se retirara y convocó a las dos partes en litigio: Aristóbulo e Hircano, con una delegación de los hasidim que solicitaban la restauración pura y simple de la teocracia. Pompeyo escuchó, prometió ir a Jerusalén y comprometió a las partes a que entre tanto respetaran la paz. Pero Aristóbulo creyó que podía rebelarse. Pompeyo acudió inmediatamente a Jerusalén e Hircano le abrió las puertas. Aristóbulo fue encarcelado y sus partidarios se refugiaron en el templo, que fue tomado en el año 63 a. C. Pompeyo entró en él, incluso hasta el santo de los santos, lo que escandalizó a todos.
Aristóbulo partió para Roma con sus hijos, para formar parte del triunfo de Pompeyo, e Hircano fue introducido de nuevo como sumo sacerdote. Pompeyo vinculó Judea a la provincia de Siria, aunque dejándole a Hircano una parte de autoridad sobre Judea, Perea y Galilea.

Pompeyo licenció a su ejército a su regreso a Italia, y en el 61 a. C. entró en Roma de manera triunfal por tercera vez. Después de su regreso deseaba que el Senado ratificara su actuación en Asia y que se concedieran ciertas tierras a los veteranos de su ejército. Sin embargo, el Senado no aceptó sus deseos. Pompeyo se volvió entonces contra el partido aristocrático y formó una alianza con Julio César y Craso, creando el primer triunvirato (60 a. C.).

La hija de César, Julia, se casó con Pompeyo; al año siguiente César salió para la Galia, donde estuvo nueve años conquistando la región, mientras que Pompeyo permaneció en Roma.
La relación entre Pompeyo y Craso se deterioró y al mismo tiempo aquél se sintió celoso de los éxitos de César en laGalia. No obstante, renovó el triunvirato en el 56 a. C. y obtuvo el gobierno de Hispania, contando con siete legiones para administrarla desde Roma.

En el 54 a. C., Julia murió y un año después Craso moría en Carres luchando contra los partos. En el 52 a. C. Pompeyo fue nombrado único cónsul para restablecer el orden en Roma. También obtuvo el apoyo del partido aristocrático, cuyos miembros anhelaban reprimir las ambiciones de César y destituirlo de su mando. Césarconsintió en dejar su cargo y regresó a Roma, a condición de que Pompeyo, que tenía un ejército cerca de esa ciudad, hiciera lo mismo. El Senado insistió en una renuncia incondicional; César cruzó el río Rubicón en el 49 a. C. y desafió al Senadoy a sus ejércitos, que mandaba Pompeyo. Éste retiró su ejército a Brundisium(ahora Brindisi) y después a Grecia.

Mientras tanto César tomó el control de la península Itálica y derrotó a los seguidores de Pompeyo en Hispania, antes de cruzar el Adriático en persecución de su líder. Pompeyo, que había reunido un gran ejército, venció en los primeros enfrentamientos, pero fue derrotado en el año 48 a. C. en Farsalia, en el norte de Grecia, y huyó a Egipto, donde fue asesinado el 28 de septiembre del año 48 a. C.

Fuente: Historiarte.net

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MARÍA TUDOR: LA REINA SANGUINARIA

MARÍA TUDOR: LA REINA SANGUINARIA

María Tudor (1516-1558) protagonizó una de las épocas más sangrientas de la historia inglesa. Martillo de herejes, restauró el catolicismo en su reino, persiguió con saña a los protestantes, llenó la Torre de Londres de prisioneros y ajustició a centenares de seguidores de Calvino. Era tal el clima de terror y fanatismo que sus súbditos la bautizaron con el nombre de ‘Bloody Mary’.

María Tudor o Bloody Mary (María la Sanguinaria), reina de Inglaterra, nació en 1516. Era hija de Catalina, que a su vez lo era de los Reyes Católicos, y del célebre Enrique VIII. Éste, en 1533, logró que el arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, dictase el divorcio de su matrimonio, lo que precipitó la ruptura con Roma y la creación de la Iglesia anglicana al año siguiente. Obviamente, la separación de sus padres supuso la pérdida de su condición de heredera, así como presiones cada vez más fuertes por parte de la corte para que renunciase a su catolicismo y reconociese que el matrimonio de sus progenitores había sido contrario a la ley de Dios. De esta manera, su juventud la pasó recluida bajo un estado permanente de vigilancia y amenaza, defendiendo la memoria de su madre y mientras su catolicismo se convertía en el clavo ardiendo al que se aferraba en medio de un ambiente cada vez más hereje y hostil hacia su persona. Sólo las simpatías de aquellos sectores de la aristocracia inglesa que por diversos motivos eran reacios a la implantación del protestantismo, junto al miedo a una reacción de su primo el poderoso Carlos V, la salvó, casi con toda seguridad, de una eliminación física que en más de una ocasión llegaron a urdir sus enemigos.

Cuando en 1547 murió Enrique VIII, la corona recayó en su hijo y hermanastro de María, Eduardo VI, bajo cuyo mandato se fue extendiendo aún más el protestantismo, lo que se concretó, por ejemplo, en numerosas destrucciones de imágenes y otras medidas represivas sobre los católicos que le valieron al joven rey una efusiva felicitación de Calvino. A lo largo de este reinado, María siguió en su reclusión dorada, durante la que padeció diversas enfermedades que se acabaron volviendo crónicas. Aunque desposeída del título de Princesa de Gales, ocupaba el segundo puesto en la línea sucesoria, cosa que había logrado tres años antes tras reconciliarse con su padre gracias, en parte, a la intercesión de una de sus esposas,Jane Seymour, que había sido dama de compañía de Catalina.

Cuando en 1553 Eduardo VI murió a causa de la tuberculosis sin dejar descendencia, a María se le abrió el acceso al trono aunque para ello tuvo que hacer frente a una conspiración del partido protestante, a la que venció gracias, en parte, al apoyo popular de los ciudadanos de Londres.

Ahora, por fin, a los 37 años ya era reina y sentía que había llegado la hora de volver a poner las cosas en su sitio, lo que no era otra cosa que restaurar el catolicismo. Para empezar no vaciló en hacer ejecutar al jefe de los conspiradores protestantes, el duque de Northumberland, junto a dos de sus cómplices. A los pocos días restableció la misa en latín, apartó de su función a los sacerdotes casados, y los obispos católicos fueron repuestos en sus sedes, mientras los protestantes eran depuestos, yendo a parar varios de ellos a prisión. Entre ellos, Cranmer, que fue internado en la Torre de Londres acusado de haber participado en la conspiración.
Pero María sabía que si quería tener éxito en la reimplantación del catolicismo tenía que casarse urgentemente y lograr descendencia, frustrando así los planes de sus enemigos. Sólo de esta manera apartaría definitivamente a su hermanastraIsabel, protestante y siguiente en la línea sucesoria, del trono. Pero la tarea no era sencilla. María, ya entrada en años, había perdido su juventud y la belleza que, según algunos, había poseído anteriormente. Al parecer se le habían caído casi todos sus dientes a causa de su intensa afición a los dulces, aunque, sin duda, poseía otros atractivos, como una exquisita cultura y una indudable personalidad forjada en las adversidades sufridas.

Tan sólo un mes después de su coronación, María aceptó la propuesta de Carlos Vde casarse con su hijo Felipe, 11 años menor que ella y viudo desde hacía poco. Sin duda, su poderoso primo era un buen partido, joven, guapo y, sobre todo, un perfecto apoyo en su empeño de defender el trono de las ambiciones protestantes. Todo esto coincidía con los intereses del emperador, que aspiraba a unir bajo una misma corona los territorios de Flandes, Borgoña e Inglaterra, defendiendo así mejor sus posesiones continentales de las ambiciones francesas.

Por su parte, el joven Felipe no tenía ningún interés en el matrimonio, pero lo aceptó como una orden de su padre y como una necesaria misión de Estado: la de engendrar un heredero para las coronas deFlandes e Inglaterra.

Obviamente, los sectores protestantes se opusieron firmemente al enlace, alentados y apoyados por los agentes franceses que veían con espanto el matrimonio. Sobre todo temían al español aquellos nobles que se habían enriquecido con la expropiación de los bienes eclesiásticos. Pero las nuevas intentonas de expulsar a María del trono fracasaron, y varios de estos nobles, entre ellos el duque de Suffolk, acabaron en el patíbulo de la siniestra Torre de Londres, lo cual, sin duda, terminó por convencer al Parlamento inglés de que aprobase el matrimonio. De todas formas, las capitulaciones matrimoniales fueron muy estrictas y establecieron, entre otras disposiciones, que en caso de muerte de María sin descendencia, su marido no conservaría ningún derecho sobre el trono. Mientras se producían estas negociaciones, la reina pidió un retrato de su futuro esposo. Le llevaron uno firmado por Tiziano y cuentan que nada más verlo se enamoró deFelipe.

Por fin, en julio de 1554 se produjo la boda. Pocas semanas antes, la reina tuvo que volver a sofocar otra rebelión de protestantes que no estaban dispuestos a permitir el matrimonio con el “Demonio del Mediodía”, como así llamaban al príncipe español, ordenando ejecutar a todos sus cabecillas. Para ella era cada vez más evidente que mientras existiese la herejía en Inglaterra nunca estaría segura en el trono. Por su parte, el novio, consciente de su papel de Estado y del avispero en el que se metía, se esforzó en agradar a los ingleses, por lo que llevó un millón de ducados en metálico para regalar, bebió cerveza negra, participó en un torneo que dio con sus huesos en el suelo y hasta aprendió a farfullar alguna que otra frase en inglés, cosa que agradó mucho a los británicos. A su mujer le regaló unas magníficas piedras preciosas que lució el día del enlace. A ella se la veía feliz y cuentan las crónicas que, tras la boda, ambos cónyuges se dedicaron con todo el interés posible a la búsqueda del ansiado heredero.

En noviembre de 1554 se restauraba oficialmente el catolicismo y se volvía a la obediencia romana, cosa que el Parlamento de Inglaterra ratificaba en enero del año siguiente. Simultáneamente, y para tranquilizar a la nobleza, se aseguraba que no se reclamarían las tierras expropiadas a la Iglesia católica y que sólo se devolverían los bienes que habían ido a parar a manos de la corona. Pero María, sintiéndose reforzada por su matrimonio, quizá movida por la venganza, y decidida a defender el trono, se dedicó con ahínco a perseguir a los protestantes, y tras lograr que el Parlamento reinstaurase las leyes contra la herejía en diciembre de ese año, se lanzó a la tarea purificadora.

Los primeros arrestos se produjeron en enero de 1555. El primer ejecutado fue, el 4 de febrero, el canónigo John Rogers, un sacerdote casado, por no retractarse. Le siguió John Hooper, obispo de Gloucester, que años antes no se había privado de decir a quien quisiera escucharle que todo sacerdote católico debía ser ahogado; pero a él no le ahogaron, fue quemado vivo al mes siguiente delante de su propia catedral. Seguidamente se ajustició, entre otros, al arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, ejemplo de converso y fanático en cualquier situación, que años atrás, como perfecto católico, no había dudado en mandar a la hoguera a aquellos que negasen el dogma de la transustanciación, y después, como protestante, a quien la defendiese. Posteriormente también fueron sentenciados los obispos de Worcester y Londres, Hugh Latimer y Nicholas Ridley, respectivamente, por negarse a retractarse de sus creencias a pesar de ser torturados, así como John Philpot, archidiácono de Westminster. Por supuesto, varios miles más fueron encarcelados por posesión de escritos heréticos, y todos aquellos que mostraban compasión o condolencia por los ejecutados eran arrestados.

Curiosamente, su marido, el príncipe Felipe, en contraste con lo que años más tarde ya como rey acabaría haciendo enFlandes y España, procuró aplacar la dureza de la persecución. Envió mensajes a través de su confesor a los obispos católicos en los que aconsejaba benevolencia y tolerancia. Su objetivo era ganarse la simpatía de sus nuevos súbditos, fuesen católicos o protestantes, por lo que no le convenía nada un excesivo rigor represivo. De todas sus gestiones, una tuvo especial importancia: logró que su esposa pusiese en libertad a su cuñada Isabel, que estaba encerrada en la Torre de Londres acusada de conspiración. Meses más tarde, nuevos ruegos suyos volvieron a ser decisivos para que su mujer no la volviese a encarcelar o para que la apartase de la vía sucesoria. Y es que, a pesar del fundado recelo que sentía por su hermana, María era incapaz de negarse a cualquier petición que le hacía su marido, por quien sentía un amor ciego.

Quién diría al futuro Felipe II que posiblemente había salvado la vida y el trono a una mujer que con el tiempo se acabaría convirtiendo en una de sus más encarnizadas enemigas!

Ciertamente, la dureza de la reina contra los protestantes no se comprende sin valorar su enorme frustración por no quedarse embarazada. Convirtiendo sus deseos en realidades, la desgraciada María llegó a pensar que lo estaba: no tenía menstruación, mostraba el vientre hinchado, sufría mareos y malestar general y aseguraba sentir los movimientos del feto. Incluso se llegó a señalar que el ansiado heredero nacería en abril de 1555. Estaba tan convencida de ello, que pasaba horas y horas sentada en el suelo, con las rodillas bien apretadas para acelerar el parto, mientras hacía que su hermanastraIsabel tricotase ropita para el futuro bebé. Pero llegó la fecha del alumbramiento y el vientre de la reina se deshinchó. Algún fanático católico, como el obispo Bonner de Londres, atribuyó el chasco a un castigo divino por no ser más contundente con los protestantes, por lo que María reaccionó incrementando la persecución. Durante años se ha pensado que padeció embarazos psicológicos debidos a una presunta naturaleza histérica, pero hoy sabemos la verdadera causa: un enorme tumor en los ovarios que estaba acabando lenta y dolorosamente con su vida.

Mientras tanto, su marido, desengañado por la falta de herederos y cansado de un matrimonio de pura conveniencia, se fue apartando cada vez más de ella refugiándose en los brazos de jóvenes cortesanas. Así, con la excusa de las abdicaciones del emperador, viajó a Flandes en agosto de 1555. Ello no hizo más que incrementar el desespero y la tristeza de una mujer cada vez más sola: su marido no correspondía a su amor, el hijo que tanto anhelaba no llegaba y se sentía rodeada de herejes conspiradores.

Cuando, tras más de un año de ausencia, Felipe, ya rey de España, volvió a su lado en marzo de 1557, lo hizo únicamente para pedirle hombres y dinero en su guerra contra Francia. María lo esperaba emocionada en el muelle de Greenwich, maquillada con esmero y luciendo un traje que estrenaba para la ocasión. Al contrario que su marido, ella creía todavía en la posibilidad de engendrar un hijo, por lo que se volvió a entregar con entusiasmo a las labores de procreación.
Tras cuatro meses de estancia, y conseguida la ayuda inglesa, Felipe II regresó a Flandes para dirigir la guerra contraFrancia. Su mujer, hecha un mar de lágrimas, le despidió entre besos y abrazos haciéndole prometer un pronto regreso. De aquella escena desgarradora nació una canción popular inglesa que dice: “Gentle Prince of Spain / Come, oh, come again…”.

Nunca más volvieron a verse. Pero, por desesperación o locura, pocas semanas después envió emisarios a su marido asegurando que estaba embarazada. Felipe II no se lo creyó y envió al duque de Feria para verificarlo. Éste desmintió el rumor explicando que se debía a que la reina estaba cada vez más triste y enferma. Sólo hacía que rezar por el hijo que nunca habría de venir y por la salud de su marido, al que enviaba diarias cartas de amor, a las que él contestaba con frases frías y protocolarias. Así, mes a mes, sin salir casi de sus aposentos, María se fue consumiendo progresivamente. Sólo el láudano le ayudaba a calmar los dolores del cuerpo y del alma, mientras no hacía más que llevar la mirada al retrato de su amado que estaba junto a su lecho. El disgusto por la pérdida de Calais a manos de los franceses, la última plaza que le quedaba a Inglaterra en el continente, agravó aún más su enfermedad. Sólo pareció mejorar cuando, semanas antes de su muerte, Felipe II envió a su confesor para asegurarse que nombraba a su hermana Isabel como heredera, pues el rey deEspaña veía a su cuñada como un mal menor e incluso barajaba la posibilidad de casarse con ella. La pobre María pensaba que tras el sacerdote llegaría su esposo y esto la reanimó por unos días hasta que, desengañada, volvió a derrumbarse. Así, en noviembre de 1558, con 42 años, expiró.

Desde enero de 1555 hasta poco antes de su muerte había llevado a la hoguera a 283 protestantes, de los cuales 51 fueron mujeres, aparte de otros muchos que murieron en prisión. Otros miles tuvieron que exiliarse y aunque en un principio la reina no les molestó, su progresiva radicalización le llevó a enviar espías al extranjero para asesinar a aquellos disidentes más destacados. Pero, si bien altos prelados pagaron con su vida, ningún noble fue ejecutado. Es más, la mayor parte de las víctimas fueron gentes sencillas que se habían entregado con entusiasmo, o fanatismo, a la nueva fe, por lo que la persecución despertó una profunda solidaridad hacia los afectados. La crueldad de la represión junto con la pérdida de Calaishabía desprestigiado a María e hizo que, tras su muerte, el andamiaje católico que levantó se derrumbase en poco tiempo.Inglaterra nunca más fue católica, pero tal fue la huella de horror que dejó la persecución religiosa que había acometido en sólo cuatro años que, cuando tras su muerte comenzó otra de signo contrario, las ejecuciones de católicos fueron relativamente escasas. Así, bajo mandato protestante, desde 1535, incluyendo el reinado de Enrique VIII, hasta 1679, fueron ajusticiadas por motivos religiosos 316 personas, un número proporcionalmente escaso en comparación con los ejecutados por Bloody Mary, apelativo con el que pronto pasó a la historia, pero que hoy sirve, sobre todo, para referirnos al delicioso cóctel cuya base principal es el zumo de tomate.

Autor: Juan Carlos Losada / El País

Extraído de Historiarte.net

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PERSONAJES DEL ANTIGUO EGIPTO

AHMES-NEFERTARI. Reina, esposa del rey Ahmosis y madre de Amenofis I, al que sobrevivió. Fue la primera reina en llevar el título de “Esposa Divina”, honor que parece que asumió con cierto vigor. Vivió hasta el reinado de Tutmosis I. Su nombre aparece inscrito en numerosos objetos de culto, que seguían utilizándose un siglo después de su muerte. Se han encontrado monumentos y objetos con su nombre desde el Sinaí hasta Tebas. Estaba considerada como la madre de la XVIII dinastía, y fue venerada (al igual que su hijo) como protectora de la necrópolis tebana a partir del reinado de Amenofis III y a lo largo de las dinastías XIX y XX. Se explican así sus frecuentes representaciones en estatuas o pinturas murales, con su hijo o con otros familiares. Una de sus particularidades iconográficas es que aparece a menudo con una piel de color negro, probablemente como símbolo de fertilidad. Viste una larga túnica muy ajustada y lleva una peluca tripartita con uraeus, o a veces un tocado con piel de buitre coronado por dos largas plumas. Desde entonces se convirtió en el atuendo característico de la “Esposa Divina”. En la orilla oeste de Tebas hay un edificio que al parecer se utilizó para el culto de la reina y de su hijo; los habitantes de Deir el-Medina le dedicaron capillas privadas. Probablemente se excavó una tumba para ellla en Dra Abu el-Naga. En el “escondrijo” de Deir el-Bahari se encontró su sarcófago, de gran tamaño; contenía la momia de una mujer de avanzada edad. Casi todos los testimonios de la existencia de la reina, de su actividad y del culto a ella dedicado están agrupados en torno a la orilla occidental de Tebas.
AMENEMHAT I. Fundó la XII dinastía tras haber sido visir durante unos años, en el reinado de Montuhotep Nebtawire. Restableció las fronteras del país, especialmente por el este del Delta, así como la autoridad de la corona. Desarrolló el culto de Amón, a quien equiparó al dios solar Re en la forma de Amón-Re. Itet-Tauy, cerca de el-Lisht, al sur de Menfis, se convirtió en la nueva capital, mientras Tebas mantenía y extendía su influencia religiosa. Tras la confusión del Primer Periodo Intermedio se reorganizaron los nomos del país, lo que dio un poder más efectivo a los príncipes de las provincias. Parece que nombró corregente a su hijo, Sesostris I. Construyó su pirámide en el-Lisht, para lo que reutilizó numerosos bloques del templo funerario de Keops. Sus estatuas se alzaban no lejos de Menfis y de Mendes, pero los reyes hicsos las trasladaron a la región de Tanis. Fue asesinado cuando su hijo estaba ausente, en una campaña en Libia.
AMENEMHAT II. Tercer rey de la XII dinastía; hasta el 1926 a. C. compartió la regencia con su padre, Sesostris I, y después, a partir del 1897 a. C., con su hijo Sesostris II. Durante su reinado floreció el comercio con Oriente Próximo y con el Punt. Los depósitos de cimentación hallados en el templo de Tod contenían objetos fabricados en Creta y en Mesopotamia; y en Siria se encontró una esfinge que había pertenecido a su hija. Los restos de un templo en Hermópolis llevan su nombre. Se le han atribuido dos grandes esfinges, que se encuentran en El Cairo y en el Louvre. Su pirámide se erigió en Dahshur.
AMENEMHAT III. Sexto rey de la XII dinastía. En la última parte de su reinado gobernó con su hijo Amenemhat IV. Extendió las fronteras de Nubia y construyó un templo en la fortaleza de Kuban (actualmente bajo las aguas del lago Nasser). Ordenó la región del Fayum y construyó pirámides en Dahshur y Hawara (su templo funerario se conocería más adelante como el “Laberinto”). Numerosas piezas dan testimonio del alto nivel artístico que alcanzó la estatuaria real en su reinado, como por ejemplo las esfinges encontradas en Tanis y los portadores de ofrendas con peces. Dos de sus colosos se alzaban en Biahmu, en el Fayum. En la época romana se le veneró en esa región como a una divinidad protectora local. En cambio, los monumentos privados de este periodo son de menos calidad: se observan alteraciones del estilo de los artesanos que estaan al servicio de los subalternos del soberano.
AMENEMHAT IV. Séptimo rey de la XII dinastía, empezó a gobernar con su padre, Amenemhat III. Conservó las fronteras del país, amplió el templo de Hator en el Sinaí y terminó un templo empezado por su padre en Medinet Maadi, en los límites del Fayum. Una de sus esfinges se encontró cerca de Alejandría, y otra en Beirut. Fue enterrado probablemente en una pirámide en Masghuna.
AMENOFIS I. Segundo rey de la XVIII dinastía. Al parecer, en su reinado se envió una expedición militar a Nubia y se instaló un virrey en la región. Promovió obras constructivas en Karnak y erigió una capilla de calcita que se ha encontrado intacta dentro de monumentos posteriores. Hay otros monumentos suyos en Tebas oeste, el-Kab, Abidos, Kom Ombo, Elefantina, Shatt el-Rigal y Gebel el-Silsile. Sus efigies, en su mayoría póstumas, le muestran con más frecuencia deificado que en forma de ser humano. Aún no se ha localizado con certeza su tumba, que se supone que se halla en Dra Abu el-Naga. En cambio, su momia se reenterró en el “escondrijo” de Deir el-Bahari. Asociado a su madre, Ahmes-Nefertari, sería venerado en múltiples manifestaciones como protector de la necrópolis tebana, en particular en la comunidad de obreros de Deir el-Medina. A una de sus estatuas se la consultaba como a un oráculo.
AMENOFIS II. Séptimo rey de la XVIII dinastía. Hijo de Tutmés III. Combatió en Asia en los años 3, 7 y 9 de su reinado, y es célebre por sus proezas atléticas. Amplió de manera considerable los templos de Karnak; su actividad constructiva llegó a las regiones vecinas como Medamud, Tod y Arment, e intervino también en los templos de Amada, Kalabsha y otros lugares. Entre su estatuaria más importante figura la imagen de culto de Hathor que procede del santuario de Deir el-Bahari. Su tumba, en el Valle de los Reyes, tiene una decoración suntuosa con escenas del Libro del Mundo Subterráneo y pilares con imágenes del rey y de dioses en dibujos de línea; es en esta tumba donde se descubrió su momia. De su reinado datan numerosas esculturas, así como, en Tebas, gran cantidad de tumbas privadas con decoración.
AMENOFIS III. Hijo de Tutmés IV. Su esposa principal se llamaba Teye, pero selló también alianzas políticas casándose con princesas asiáticas, lo que le permitió evitar graves enfrentamientos militares con sus vecinos. Las fiestas sed del jubileo real, celebradas sucesivamente en los años 30, 34 y 37 de su reinado, fueron sin duda de gran importancia, como revelan los monumentos de sus subordinados. En todo Egipto y en Nubia promovió actividades constructivas a una escala sin precedentes: el templo de Luxor; su propio templo funerario en la orilla oeste de Tebas, cuya existencia recuerdan hoy los colosos de Memnón; el pilono III del templo de Amón en Karnak; monumentos en Heliópolis, Hermópolis, Abidos y el-Kab, y en Nubia los templos de Elefentina, Wadi es-Sebwa, Aniba, Kawa, Sesebi, Soleb y Sedeinga, donde fue divinizado en vida. Hay que mencionar también el palacio real de Malgata en Tebas oeste, los primeros trabajos del Serapeum de Menfis y otras construcciones en el Delta. Los talleres de escultura produjeron grandes cantidades de estatuas, entre ellas aproximadamente seiscientas efigies de Sekhmet, del templo de Mut al sur de Karnak. Su tumba está situada en un valle desierto, apartada del Valle de los Reyes. Se descubrió en muy mal estado de conservación.
AMENOFIS IV (Akhenatón). Hijo de Amenofis III y de Teye; la Gran Esposa Real era Nefertiti. Hacia el año 2 ó 3 de su reinado empezó a conceder gran importancia al culto de Re-Horakhty bajo la forma de Atón, el disco solar. En el año 5 cambió su nombre por el de Akhenatón y fundó una nueva capital, Akhetatón, en una zona virgen situada en el-Amarna. En su reinado afluyeron a la corte numerosos extranjeros, que se introdujeron en la familia real y entre los funcionarios y otros empleados. Aunque no parece que tuviera encuentros hostiles con los asiáticos, estuvo siempre rodeado de militares. Para honrar a Atón, el rey estableció un ambicioso programa constructivo, primero en Karnak y después en el-Amarna y en otras regiones. Los muros se cubrieron de relieves en el estilo característico de su reinado, que se han conservado en gran cantidad. De los talleres de escultura de el-Amarna salieron estatuas y modelos de gran diversidad, que representan los asuntos de la realeza. En Tebas decoraron sus tumbas algunos dignatarios del rey, y después la necrópolis principal se desplazó a el-Amarna, donde el estilo y los temas se inspiraron en el universo real. La tumba personal del faraón, decorada con relieves, se halla en un valle alejado, al este de el-Amarna. Su memoria fue violentamente atacada por sus sucesores, que infigieron graves daños a sus monumentos. Incluso se borró su nombre de la lista oficial de los soberanos.
CLEOPATRA VII. Hija de Ptolomeo XII y había nacido en el 69 a. C. Reinó desde el 51 a. C. con su hermano y esposo Ptolomeo XIII hasta que éste se ahogó en el 47 a. C., cuando ella estaba esperando el hijo de César, Ptolomeo XV Cesarión. En el 34 a. C. fue proclamada reina por Marco Antonio, que le había cedido partes importantes del Imperio. Los partidarios de Octavio desencadenaron una guerra que condujo a la batalla de Actium, el 1 de agosto del 30 a. C. La reina se suicidó el 12 de agosto de ese mismo año.
ESCORPIÓN. Nombre por el que se conoce a un soberano inmediatamente anterior a la I dinastía (hacia el 3000 a. C.).
HAPUSENEB. Gran sacerdote de Amón en el reinado de Hatshepsut. Propietario de la tumba tebana nº 67, en la que está pintada una tala de árboles en el Punt. En su calidad de jefe de las obras, dirigió la excavación de la tumba de la reina en el Valle de los Reyes y tuvo a su cargo diversas construcciones en el templo de Karnak.
HATSHEPSUT. Reina que ostentó el poder en la XVIII dinastía, hija de Tutmés I y hermanastra y esposa de Tutmés II. Su sobrino e hijastro era Tutmés III, con el que fue corregente durante quince años. Se la conoce sobre todo por los notables monumentos que construyó en honor de Amón en Karnak, Luxor, Medinet Habu y Beni Hasán, y sobre todo en Deir el-Bahari, donde tenía su templo funerario. En él contó en textos e imágenes su nacimiento divino, el transporte de dos obeliscos desde las canteras de Asuán hasta Karnak y una expedición al Punt en busca de incienso y otros productos exóticos. Su memoria fue ocultada por Tutmés III, que hizo destruir su imagen para sustituirla por la suya propia. Sin embargo, han sobrevivido numerosas estatuas con la efigie de la reina, a veces con apariencia masculina, que son prueba del excepcional talento de los artesanos de su reinado. Muchos dignatarios de su época, entre otros su arquitecto y el preceptor de su hija, Senmut, se excavaron y decoraron sus tumbas en Tebas. La tumba personal de la reina se encontraba en el Valle de los Reyes.
HOREMHEB. Primer rey de la XIX dinastía. Al principio fue general de los ejércitos de Tutankhamón y Ay. Después del episodio de Amarna, prosiguió la reconstrucción del país, y se le deben importantes adiciones al templo de Amón en Karnak (pilonos II, IX y X), capillas rupestres en Gebel el-Silsile y en Nubia, y diversas obras en Menfis. Cuando aún era un alto funcionario se hizo construir una gran tumba en la necrópolis de Menfis, a la que siguió, como era habitual, otra tan importante como la anterior en el Valle de los Reyes. Se conservan varias estatuas con su efigie, pero también usurpó monumentos de sus predecesores. Los relieves que decoraban los muros de su tumba menfita están hoy en los museos de Berlín, Bolonia, El Cairo, Florencia, Leiden, Londes, Nueva York, París, San Petersburgo y Viena. Los más conocidos son los que contienen numerosas escenas de prisioneros extranjeros.
KEFRÉN. Cuarto rey de la IV dinastía. Hijo de Keops y constructor de la segunda pirámide, el templo funerario y la esfinge de Giza. Tiene varias estatuas de desigual calidad, entre las que destaca una efigie en granito en la que aparece protegido por un halcón real.
KEOPS. Segundo rey de la IV dinastía. Sabemos poco del reinado de este faraón y de sus empresas constructivas, salvo que mandó erigir el más grande de todos los monumentos: la gran pirámide de Giza. Una inscripción sobre roca en el Sinaí le presenta como protector de las minas de la región. Se le menciona asimismo en una inscripción que se halla en las canteras de diorita próximas a Abu Simbel. La única imagen suya que se conserva es una figurita de marfil. Su memoria se mantuvo en la época faraónica a través de su cultor funerario y de la literatura popular, y después, en la época romana, gracias a las historias de Herodoto.
KHETY I. Rey de la IX dinastía. Fue gobernador del vigésimo nomo del Alto Egipto, con capital en Heracleópolis (la Heneneswe egipcia y la actual Ihnasya el-Medina), accediendo al trono en el periodo de anarquía que sobrevino en Egipto tras el final del Imperio Antiguo. En este proceso puso las bases de las dinastías IX y X, que se asocian con Heracleópolis. Khety adoptó el nombre de Meryibre e impuso su gobierno, y un cierto grado de orden, sobre los nomarcas que habían alcanzado prácticamente un status independiente en los últimos años del Imperio Antiguo. Quizás debido a su influencia, en tiempos posteriores se ultrajó su memoria y fue estigmatizado como cruel y depravado. Sin embargo, parece haber sido reconocido como rey de la mayor parte de Egipto, y los reyes de su estirpe se consideraron los legítimos sucesores de los gobernantes de la VI dinastía. Según Manetón, Khety se volvió loco y fue muerto por un cocodrilo.
KHETY III. Rey de la X dinastía que disfrutó de un largo reinado en una época de inestabilidad y descontento en Egipto. Parece haber pactado con los asiáticos que se estaban infiltrando en el Delta y estableció nuevos asentamientos egipcios en el noroeste del país. El sur seguía inestable y, junto a su aliado Tefibi, Khety asoló la ciudad de Tinis permitiendo (equivocadamente, como él mismo admite) que sus tropas saquearan las tumbas de los antepasados. Se le atribuye la autoría de las instrucciones a su hijo y sucesor Merikare, una de las obras literarias más encomiables y reproducidas del periodo heracleopolitano.
MEKETATÓN. Segunda hija de Akhenatón y Nefertiti. Suele estar representada en los monumentos de Karnak y de el-Amarna. En la tumba de su padre aparece en un lecho mortuorio, lo que ha hecho suponer que muriera al nacer.
MERENPTAH. Cuarto rey de la XIX dinastía, decimotercer hijo de Ramsés II. Envió expediciones militares contra las ciudades de Israel y, en el quinto año de su reinado rechazó un ataque de los libios. Construyó un palacio en Menfis, así como un templo dedicado a Ptah y su propio templo funerario. Acabó los edificios que había empezado su padre en Hermópolis y se hizo excavar una tumba en el Valle de los Reyes. Su templo funerario se construyó con sillares procedentes del de Amenofis III, detrás de los colosos de Memnón. De su reinado datan también una capilla en es-Siriya y otra, rupestre, en Gebel el-Silsile. En la época ptolemaica se le seguía venerando en Menfis.
NEFERTITI. Gran Esposa Real de Amenofis IV-Akhenatón. Desconocemos su origen, pero es posible que fuera una princesa de ascendencia extranjera. Se la representó a lo largo de todo el periodo amárnico. Poseía desde el principio su propio monumento entre las capillas de Atón en Karnak; casi siempre aparece de igual a igual con su esposo. Abandonó los atributos convencionales de las reinas para acabar adoptando la doble cartela y la corona azul de los reyes. Dio a luz seis hijos durante los nueve primeros años del reinado de su esposo. Parece que sobrevivió al rey y gozó de una cierta influencia durante una buena parte del reinado de su hijastro Tutankhamón. No sabemos dónde fue enterrada, pero al parecer se tomaron medidas para disponer el lugar de su enterramiento en la tumba de Akhenatón en el-Amarna.
PTOLOMEO I (Soter I). Soberano de Egipto, hijo de Lagos (de donde procede el nombre de “lágidas” que también se da a los Ptolomeos. Casado con Berenice I. A la muerte de Alejandro en el 323 se convirtió en sátrapa de Egipto, y después en rey en el 304. Hizo restaurar los templos de Naucratis, Hermópolis y Coptos, así como los de otras ciudades.
PTOLOMEO II (Filadelfo). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo I y casado con su influyente hermana Arsinoe II, que tenía su propio culto en el Fayum y en Menfis. Construyó y erigió estelas en varias regiones del país.
PTOLOMEO III (Evergetes I). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo II y casado con Berenice II. En el 237 inició la construcción del templo de Edfú, e hizo aportaciones a templos situados desde Asuán hasta el Delta.
PTOLOMEO IV (Filopátor). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo III y casado con su hermana Arsinoe III. Hizo erigir una estela en Arment y construyó en Qao el-Kebir, Asuán, Dakka, Deir el-Medina y Menfis.
PTOLOMEO V (Epifanio). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo IV y corregente con él. Casado con Cleopatra I. Construyó en Karnak, Philae, Kalabsha e Hibis.
PTOLOMEO VI (Filométor). Soberano de Egipto. HIjo de Ptolomeo V y casado con su hermana Cleopatra II. Su reinado fue interrumpido por su hermano (el futuro Ptolomeo VIII), que le obligó a marchar a Roma, y más tarde fue corregente con él. Destacó por la construcción de monumentos en varios lugares del Alto Egipto.
PTOLOMEO VIII (Evergetes II). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo V. Casado con Cleopatra II, que era viuda de su hermano. Dejó su firma en numerosos monumentos del Alto Egipto.
PTOLOMEO IX (Soter II). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo VIII. Corregente con su madre, Cleopatra III. Construyó en el Alto Egipto y en el oasis de Kharga.
PTOLOMEO X (Alejandro I). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo VIII y casado con Cleopatra-Berenice III. Hizo aportaciones a los monumentos del oasis de Kharga, y en Dendera, el-Kab y Arment.
PTOLOMEO XII (Neos Dionisos, Auletes). Soberano de Egipto. Hijo de Ptolomeo IX y casado con Cleopatra V. Construyó en el Alto Egipto y acabó en el 57 el templo de Edfú.
PUYEMRE. Segundo profeta de Amón en el reinado de Tutmosis III. Propietario de la tumba tebana nº 39, con relieves que muestran muy diversas escenas de la vida terrenal y del más allá, como entre otras la llegada de tributos extranjeros, la inspección de talleres y la fabricación de papiros.
RAMOSE. Visir en el reinado de Amenofis III. Propietario de la tumba tebana nº 55, famosa por su decoración en dos estilos contrastados: por una parte la pintura clásica y los relieves de Amenofis III y por otra el innovador estilo “amárnico” de Amenofis IV.
RAMSÉS I. Primer rey de la XIX dinastía, al parecer de cuna no real; tras una carrera militar llegó a visir en el reinado de Horemheb. Dedicó un templo a Amón-Min en Buhen, Nubia, e hizo erigir una estela que lo conmemorara. Se le menciona en los templos de Karnak, donde probablemente intervino en la construcción del pilono II, así como en otros templos. Su tumba, decorada, se halla en el Valle de los Reyes, pero su culto se perpetuó en Gurna, en una cámara del templo funerario de su hijo Seti I.
RAMSÉS II. Tercer rey de la XIX dinastía. Al comienzo de su largo reinado libró varias batallas con sus vecinos asiáticos, en particular los hititas y los asirios. Tras terminar el templo de su padre Seti I en Abydos inició el suyo propio. Acabó también las construcciones de su padre en Karnak, sobre todo la sala hipóstila, y el templo funerario de Gurna. en la mayoría de los grandes centros históricos hay huellas de su actividad, sobre todo en Nubia (Abu Simbel, Beit el-Wali, Gerf Hussein, Wadi es-Sebwa, Derr), donde se hizo representar divinizado. En el Delta, amplió Pi-Ramsés, la capital que fundara su padre. En Hermópolis construyó un templo, para lo que reutilizó especialmente materiales procedentes de el-Amarna. Se conservan innumerables estatuas suyas, en especial colosos, aunque algunas de ellas las usurpó a sus predecesores, sobre todo a Amenofis III. Su tumba se encuentra en el Valle de los Reyes, y su templo funerario se conoce hoy por el nombre de Rameseum.
RAMSÉS III. Segundo rey de la XX dinastía. Combatió en dos ocasiones contra los libios, y también contra los “Pueblos del Mar”. Su gigantesco templo funerario, conocido como Medinet Habu, se terminó en menos de doce años; añadió un “templo-descansadero” al templo de Amón en Karnak, y dejó su huella en varios templos más de todo Egipto; a ello hay que sumar sus donaciones de importantes tierras y de personal. No obstante, se perciben problemas económicos y políticos en el país en los informes relativos a una huelga entre los obreros de Deir el-Medina por no pagárseles el salario; dentro del mismo palacio el rey sufrió un atentado. Fue enterrado en una gran tumba, decorada, en el Valle de los Reyes.
RAMSÉS IV. Tercer rey de la XX dinastía, hijo de Ramsés III. Dejó su nombre en numerosos templos. No emprendió proyectos constructivos de gran envergadura salvo su propia tumba del Valle de los Reyes, ricamente decorada, y su templo funerario (hoy en ruinas).
RAMSÉS VI. Quinto rey de la XX dinastía, probablemente hijo de Ramsés III. También él añadió su nombre al de sus ancestros y se hizo cargo de la tumba inacabada de Ramsés V, cuyo interior decoró.
RAMSÉS VII. Sexto rey de la XX dinastía, probablemente hijo de Ramsés VI. Son pocos los monumentos que datan de su reinado aparte de la tumba que se hizo construir en el Valle de los Reyes.
RAMSÉS IX. Rey de fines de la XX dinastía. Propietario de una tumba notable en el Valle de los Reyes, dejó entre otras cosas elementos decorativos en Karnak.
TUTANKHAMÓN. Rey de finales de la XVIII dinastía. Era probablemente uno de los hijos de Amenofis IV. Su celebridad se debe principalmente a que restableció el culto a Amón tras el episodio de el-Amarna, y también al descubrimiento de su tumba, que ha llegado intacta hasta nosotros. Decoró los muros situados detrás de la columnata del templo de Luxor e hizo aportaciones a los templos de Karnak.
TUTMOSIS. Escultor y jefe de los artesanos en la corte de Amenofis IV en el-Amarna. En el taller que lleva su nombre se encontró la famosa cabeza de Nefertiti, junto a muchos otros modelos y máscaras.
TUTMOSIS I. Tercer rey de la XVIII dinastía, hijo de Amenofis I. Combatió con éxito desde la cuarta catarata por el sur hasta el Éufrates por el norte. Empezó a ampliar el templo de Amón en Karnak, construyendo una sala hipóstila y los pilonos IV y V y erigiendo obeliscos. Dejó su nombre en diversos lugares de Egipto y Nubia. En Deir el-Medina fundó el poblado de obreros y fue el primer rey que instaló su tumba en el Valle de los Reyes. Su momia apareció en el “escondrijo” de Deir el-Bahari.
TUTMOSIS II. Cuarto rey de la XVIII dinastía, hijo de Tutmosis I y casado con Hatshepsut. Es célebre por haber aplastado una rebelión en Nubia. Se conocen pocos monumentos suyos. Tenía una tumba anepígrafa en el Valle de los Reyes, y su momia se encontró en el “escondrijo” de Deir el-Bahari.
TUTMOSIS III. Quinto rey de la XVIII dinastía, hijo de Tutmosis III. Aunque los comienzos de su reinado están eclipsados por la reina Hatshepsut, llegó a ser después uno de los grandes conquistadores de la historia egipcia: combatió en Siria, en Palestina, en el reino de Mitanni, más allá del Éufrates y en Nubia. Erigió enormes monumentos dedicados a Amón, en particular en Karnak el llamado Palacio del Festival en la parte oriental, así como en otros lugares: Arment, Medamud, Esna, Dendera o Kom Ombo. Tenía una espléndida tumba decorada en el Valle de los Reyes. Los restos de su templo funerario están dispersos.
TUTMOSIS IV. Octavo rey de la XVIII dinastía, hijo de Amenofis II. Restauró la región que se encuentra en torno a la esfinge de Giza. Se encuentra en el origen de numerosas edificaciones en Abydos, Dendera, Medamud, Amada y Gebel Barkal. Fue enterrado en el Valle de los Reyes. Su momia apareció en la tumba de su padre.
USERHAT, llamado Neberhabef. Gran sacerdote del ka real de Tutmosis I en el reinado de Seti I. Propietario de la tumba tebana nº 51, que cuenta con magníficas pinturas, en particular la escena en que él y su madre se refrescan a la sombra de una diosa-árbol.
USERHAT. Escriba real en el reinado de Amenofis II. Propietario de la tumba tebana nº 56, con decoración pintada que presenta entre otras una detallada escena cinegética.
YUYA. “Padre Divino”, padre de la reina Teye. Su tumba y de su esposa Tuya se excavó en el Valle de los Reyes. La cámara funeraria se encontró intacta.
ZOSER. Segundo rey de la III dinastía. En su reinado se multiplicaron los monumentos de piedra, como el conjunto de la pirámide escalonada de Saqqara, realizado por su arquitecto Imhotep. La reputación del rey perduró hasta la época ptolemaica, cuando se grabó una estela en la isla de Sehel que describe el fin de una hambruna de siete años que habría tenido lugar en su reinado.
Extraído de Historiarte.net
FUENTES: “El arte egipcio”, de Lise Manniche. Alianza Editorial, 1997. “Quién es quién en el Antiguo Egipto”, de Michael Rice. Editorial Acento, 2002.
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National Geographic recrea en televisión la primera colonia humana en Marte

Por Servicios de Acento.com.do. 16 de junio de 2016 – 2:00 am – 0

National Geographic asegura que esta serie es la mayor producción nunca hecha por el canal.

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Foto: Acento.com.do/Archivo

http://acento.com.do/2016/ecologia/8357615-national-geographic-recrea-en-television-la-primera-colonia-humana-en-marte/

Budapest, 15 jun (EFE/Marcelo Nagy).- Año 2033. La nave espacial Daedalus aterriza en Marte con seis astronautas a bordo. Su misión: instalar la primera colonia permanente en el planeta rojo en la ciudad de Olympus. Una futurista aventura que será relatada por el canal National Geographic en un documental, que se estrenará en otoño.

En él se mezclarán escenas de ficción que recrean la vida de los astronautas en Marte con explicaciones de conocidos científicos sobre la posibilidades reales de llevar a cabo una misión así.

Bajo la dirección del mexicano Everardo Gout, conocido por su película “Días de Gracia” (2011), la serie de seis capítulos mostrará qué condiciones esperan a los futuros colonizadores del planeta y las posibilidades de que su misión tenga éxito.

Entre los actores que participan en el proyecto están el hispano-argentino Alberto Ammann, que interpreta a un hidrólogo mexicano; la rumana Annamaria Marinca, que da vida a una geóloga rusa, y la francesa Clementine Poidatz, en el papel de una psicóloga.

Bajo la dirección del mexicano Everardo Gout, conocido por su película “Días de Gracia” (2011), la serie de seis capítulos mostrará qué condiciones esperan a los futuros colonizadores del planeta y las posibilidades de que su misión tenga éxito

National Geographic asegura que esta serie es la mayor producción nunca hecha por el canal.

Intercaladas en las escenas dramáticas en las que se muestra cómo sería la vida de los astronautas, distintos expertos explicarán desde un punto de vista científico lo que sucede o podría suceder con los humanos y su misión en Marte.

Los seis pioneros, procedentes según el guión de EEUU, México, Nigeria, Rusia y Francia, tendrán que afrontar a lo largo de la serie problemas como la escasez de alimentos, los peligros de un incendio en su base o una tormenta marciana.

Para rodar las escenas que suceden en el planeta rojo se usaron localizaciones en el desierto en Marruecos, pero también se han grabado en estudios en Budapest y se ha recurrido al uso de imágenes generadas por ordenador.

“Hay mucho CGI” (imagen generada por computadora), explica Russel Dogson, director de efectos especiales de la serie, a un reducido número de medios, entre ellos Efe, durante el rodaje en el estudio Origo de la capital húngara.

Dogson explica que uno de los retos más complicados a los que se han enfrentado es la recreación de una tormenta marciana que se acerca.

“También el aterrizaje de la nave fue sorprendentemente difícil, ya que teníamos que tener en cuenta las diferencias de gravedad y presión, fue muy difícil mostrar eso. En general, la gravedad fue un reto”, añade.

Otra de las complicaciones fue la recreación digital de la enorme cueva donde la tripulación crea la colonia de Olympus, cuenta Dogson.

En una de las naves más grandes del estudio se han instalado partes de la ciudad, compuesta de una serie de módulos en forma de burbujas y donde los astronautas pueden sobrevivir mientras buscan soluciones a problemas como extraer agua del hielo marciano.

Todo en la ciudad diseñada para la serie responde al principio de eficacia y sencillez, desde el laboratorio al hospital y el comedor y los espacios comunes.

Uno de los espacios más llamativos es el invernadero, donde no sólo se realizan, según el guión, experimentos, sino que es también importante del punto de vista de la supervivencia y la producción de comida.

En las mesas de la cocina, diseñadas con un estilo retro, se pueden ven los restos del desayuno, cereales y café, que han tomado los astronautas en una de las escenas.

Como toque de humor, en una de las mesas hay un ejemplar del libro “Guía del autoestopista galáctico”, olvidado ahí por uno de los astronautas.

El vestuario es muy sencillo, diseños rectos en colores grises y negros, siguiendo la previsión de que “en el futuro todo será más simple” que defiende la responsable de la ropa, la italiana Daniela Ciancio.

Los actores tienen que llevar el traje espacial con un pesado casco en varias escenas, aunque la diseñadora asegura que ha hecho todo lo posible por “hacer más fácil la vida de los actores”.

La serie será presentada en otoño en 171 países y doblada a 44 idiomas. EFE

Sor Juana Inés de La Cruz (1651-1695)

Sor Juana Inés de La Cruz, la figura literaria más grande de la época colonial, nació, vivió y murió en México. Sin embargo, al igual que su ilustre compatriota Alarcón, quien muriera  doce años antes que ella naciera, escribió como si fuera completamente española.  Mujer  de singular belleza, inteligencia y encanto, fue personaje destacado en la Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVII. En la culminación del aquel período de refinamiento e intensa pomposidad religiosa, Juana de Asbaje y Ramirez como se llamó antes de tomar los hábitos, nació en una pequeña granja de San Miguel de Nepantla y fue bautizada en el pueblo de Amecameca, no  lejos de la ciudad de México.

A los nueve años llegó a la capital virreinal a vivir con su abuelo, y allí se quedó, como niña primero, luego como favorita de la corte,  y, por último, como la monja más famosa de México, hasta su muerte a los cuarenta y cuatro años (44 años). Sor Juana Inés, indiscutiblemente, una niña  prodigio. Aprendió a leer a los tres años, y por iniciativa propia, como ella misma lo cuanta.— “…. No había cumplidos los  tres años de mi edad, cuando, enviando mi madre a una hermana mía, mayor  que yo, a que enseñara a leer a una de las que llaman amigas, me  llevó a mi tras el cariño y la travesura; y viendo  que  le deban  lección, me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando a mi parecer, a la maestra, le dije; Que mi madre ordenaba me diese lección. Ella no lo creyó…. Pero,  por complacer al donaire, me la dio. Proseguí yo en ir y ella prosiguió en enseñarme, ya  no de burlas, porque la desengaño la experiencia, y supe  leer en tan breve  tiempo, que ya sabía cuando supo mi madre a quien la maestra  lo oculto(Sor Juana Inés de La Cruz. Repuesta a Sor Filotea, editada por Emilio Abreu Gómez, México, 1929, pág. 12).

 

A esa misma edad la niña se astenia de comer queso por haber oído decir que hacía ruda a la gente. Su amor por el estudio siguió aumentando;… “temiendo yo después como seis  o siete años, y sabiendo ya leer y escribir, con  todas las otras habilidades de labores y costura que reprehendan las mujeres, oí decir que  había universidad  y escuela en que se estudiaban las ciencia, en México; y apenas la oí, cuando empecé a matar a mi madre con instantes e importunos ruegos, sobre  que,  mudándome  el traje,. En enviase a México, en  casa de  unos  deudos que tenía , para  estudiar y cursar  la Universidad:  ella no lo quiso  hacer  ( y hizo  muy bien ), pero yo despiqué  el deseo  en leer muchos  libros varios….. Sin que  bastasen castigos y represiones a estorbarlo.. ((Sor Juana Inés de La Cruz. Repuesta a Sor Filotea, editada por Emilio Abreu Gómez, México, 1929, pág. 13).

 

Juana  sólo  tuvo  un maestro además de la buena señora arriba mencionada; el bachiller Martín  de Olivas, que  le enseñó gramática latina en veinte lecciones. Tan intenso era el interés  de Juana, que  solía cortarse cuatro o seis dedos  de su cabello0 (del que estaba muy orgullosa), y  si  no lograba aprender acabadamente lo que se había propuesto  cuando  volvía  el cabello a su largo anterior volvía a contarlo, para castigarse por su estupidez;.. Que no me aparecía  razón que estuviese vestida de cabello s cabeza que estaba  tan desnuda de noticas,. (.. ((Sor Juana Inés de La Cruz. Repuesta a Sor Filotea, editada por Emilio Abreu Gómez, México, 1929, pág. 13-14).

 

La joven  prodigio era también célebre por su encanto y belleza,  y pronto impulsaron  al virrey, marqués de Mancera y a su esposa, a invitarla  a la corte. Allí  se convirtió en la camarera  predilecta de la marquesa. No es mucho lo que se sabe de la vida de Juana Inés en la corte, aunque sin duda fue la cabecilla  intelectual entre los cortesanos y las  señoras, y probablemente alegró más de una tertulia y baile en palacio. Su talento era  tan destacado que el virrey – deseando averiguar si Juana había obtenido su vasto conocimiento directamente  de Dios o su lo había  adquirido.. Convocó a los más destacados profesores, teólogos y humanistas de la Nueva España, para que la conocieran y le  hicieran preguntas de sus diversas especialidades. Asistieron  cuarentas eruditos, y Juana contestó a todas  las preguntas y satisfizo a todos. Hasta el mismo virrey dio fe  del triunfo diciendo que del mismo modo que un galeón magnifico se defendía de unas pocas embarcaciones  que le atascaran,  del mismo modo Juana Inés salió airosa de los  interrogatorios, argumentos y proposiciones de  tantos sabios.

 

Pero  a pesar de aquellos  triunfos, la vida de la corte no siempre era fácil para la niña. Su belleza y su inteligencia atrajeron  a su lado a muchos nobles, y quizás inspiro a  alguno  una pasión correspondida. Al menos, ésta  es la conclusión  a que se que se llega después  de leer  su lírica amorosa. Al parecer,  se desilusionó rápidamente y  estuvo pronta a olvidar, pero la experiencia parece haber dejado profundas cicatrices, porque Juana empezó a pensar en la paz y en el claustro,  donde tendría holganza  para dedicarse a la meditaciones y al estudio entres sus amados libros.

 

A los dieciséis años, Juana Inés abandonó la corte para entrar a la orden  de las  Carmelitas. Luego  de tres meses de vida religiosa, cayó enferma; no podía soportar la comida,  las ropas, el rigor del noviciado. Dos años  después, sin  embargo, entró en el convento de San Jerónimo y pronunció los votos irrevocables. Sor Juana fue una monja modelo. Era capaz  de cambiar sus deberes religiosos  con su interés literario y científico, atender a los enfermos y dedicar todo su tiempo libre a sus estudios.

Durante  semanas enteras dejaba de ver a las demás  monjas para no perder preciosos momentos en charlas vanas, en oír las discusiones de los sirvientes y en recibir visitas intempestivas.

Los libros eran su pasión dominante, y se ingenió para  reunir una biblioteca de más de cuatro mil volúmenes. San Jerónimo se convirtió en un asilo de paz y de cultura, en un centro literario y social que la gente más distinguida de México acostumbraba visitar. El  virrey Mancera y su mujer, alabados por Sor Juana en famosos sonetos, iban a  menudo a visitar a su amiga. Y más tarde, todos los virreyes que les sucedieron, el conde y la condesa de Paredes, el conde de la Monclova y el conde de Galve rindieron homenaje a la poetisa. La influencia  de Sor Juana Inés de La Cruz no se limitaba a la  vida del convento: era también  una fuerza  cívica.

 

No obstante su prestigio, la sociedad mundana y la Iglesia la hicieron objeto de críticas. La gente  sostenía que la literatura era impropia  de una monja, Clérigos,  monjas y hasta su propio confesor, intentaron disuadirla de escribir. Una priora le prohibió que leyera sus libros, porque pertenecían a la nigromancia; cuando estaba  enferma,  sus  médicos le aconsejaron  que no leyera. Por último, durante los dos últimos  años de su vida, Sor Juana Inés de la Cruz abandonó sus  afanes literarios y se dedicó a alcanzar la perfección espiritual por medio de la plegaria y las obras de caridad.

Vendió  sus libros y dio el dinero a los pobres, se desprendió de sus  instrumentos astronómicos, mortifico su carne y escribió  con su propia sangre una plegaria a  Cristo. En 1695, cuando una terrible peste azotó a la ciudad de México, Sor Juana Inés se ofreció para  cuidar a algunas de las monjas que cayeron enfermas. Por último, ella misma cayo victima de la horrible plaga, y murió el 17 de abril de 1695.

 

Durante su carta vida, esta monja intelectual  escribió poesías, obra de teatro y obras en prosa, de las cuales no todas han llegado al público o mejor bien conocida.

 

El primer volumen de sus poemas  recopilados se publico en Madrid en 1689, con el título “inundación castálidas”; poco después  siguieron un segundo y un tercer volumen. Sus piezas de teatro son dos comedias de intriga: Los españoles de una  casa y Amor es más laberinto (escrito en colaboración con Juan de Guevara). Y siguen a la de Alarcón,  entre los  mejores compuestas  por hispanoamericanos del siglo XVII; cuatro autos sacramentales llenos de pura fantasía religiosa: El Divino Narciso, El Mártir del Sacramento, San  Hermenegildo y El  Cetro  de José, y dos sainetes. Además  compuso varias obras de  prosa, entre las cuales figura Crisis de  un sermón (1690), con el cual provocó sensación en el mundo católico al criticar al célebre  jesuita Antonio  de Vieyra, “el Cicerón  portugués”.

El obispo de Pueblo hizo  imprimir aquel  libro con el título de Carta atbenagórica, y se la  devolvió  a su autora junto con una carta firmada  con el seudónimo de “Sor Filotea de la Cruz” , Sor Juana contestó con  su hoy famosa Repuesta a Sor Filotea de la Cruz” ( 1691), obra de alto valor  biográfico, e la que explica el empeño de toda su vida por el estudio, en uno de los documentos literario más humanos y nobles que se  haya escrito en América.

Pero a Sor Juana se le recuerda principalmente  como poetiza, y hasta hoy sus compatriotas se  refieren a ella con el afectuoso dictado de La Decima Musa. La poesía de  aquella gran mujer era intuitiva. Desde la niñez se expresaba  en verso, y se espantó al enterarse de que eso  no sucedía a otra persona. Había supuesto que la poesía y la belleza eran dotes  naturales de la humanidad. Personalmente, consideraba  su talento poético como un  don  divino, sin embargo su poesía no es mística, sino muy realista. Su clara inteligencia la dota de  gran precisión  aun  cuando describe sus propios sueños. Sus sonetos de amor tienen todo el equilibrio platonismo  de Petrarca, y en fuerza  concisa y  simbólica recuerdan a Shakespeare.

Sus romances son comparables a los mejores en lengua española, y tienen a veces el giro ingenioso, realista, de los romances de Góngora. Sus poemas tristes, desilusionados y melancólicos son conmovedores, y sus estrofas satíricas suelen ser  dignas de Quevedo. Algunas veces dirige contra sí misma la actitud de su ingenio.

Algunos han  tachado a Sor Juana de  poetiza gongorina. Es verdad que resulta difícil y abstracta en su primer sueño,  y  que  emplea unas pocas metáforas intrincadas en sus canciones de amor mundano, que un crítico ha llamado “lo más delicado escrito por una mujer”. Concedido esto,  su poesía lírica, en  conjunto, es espontanea y sincera, llena  de colorido y de luz. Aunque Menéndez  y Pelayo no reconocieron plenamente el genio de Sor Juana, le hace justicia al escribir.

 

Lo más bello de sus poesías espirituales se encuentra, en las canciones que intercala en el auto de EL DIOVINO NARCISO, llenas de oportunas imitaciones de El Cantar de los Cantares y de otros lugares de la poesía bíblica. Tan bellas son,  y tan limpias, por lo general, de afectación y culteranismo, que mucho más parecen del siglo XVI que del XVII, y más de algún discípulo de San Juan de  La Cruz y de Fray Luis de León que  de una monja ultramarina cuyos versos se imprimieron con  el rótulo de Inundación Catalida. (Menéndez y Pelayo, op. Cit. Tomo I, Pág. 81)

 

En su tratado de la música, que  desdichadamente se  ha perdido, se dice que  había alcanzado al comprender el volumen de los sonidos y previsto la escala cromática, y  según algunos críticos exageradamente entusiasta, hasta  había  prefigurado la radio. La verdad y la claridad eran dos polos de su voluntad. La belleza, escribía, no es sino unas simetría que aplicarse a Sor Juana. Cuando murió, en 1695, se  extinguió una  gran luz. El siglo XVII, la época colonial de  elegancia barroca, con  sus virreyes cultos, sus aspiraciones humanistas y su famosa monja intelectual, llegaba a su fin.

 

Tomado de: Arturo Torrez-Ríoseco. Obra La Gran Literatura Iberoamericana. EMECE EDITORIAL, S, A. Buenos Aires. 2da edición. Febrero de 1951. Capítulo I, págs… 43 a 50.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA VEGA UN PUEBLO DONDE SE EXTENGUE LA HISTORIA

 

LA VEGA UN PUEBLO DONDE SE EXTENGUE LA  HISTORIA

 

Por Ubaldo Solís

 

Los activos más valiosos de los pueblos son sus gentes, que en su momento han realizados hechos trascendentales, con los cuales se conforman la historia de de la naciones, a través de documentaciones orales recogidas por acuciosos escritores, impresos, documentales que son recopiladas y archivadas para el conocimiento de las futuras generaciones, donde estas resaltan las glorias y los momentos memorables que los valiosos e heroicos antepasados escribieron en la pagina de la historia

La Vega, ciudad de primicias, fundada por el mismo descubridor de América Cristóbal Colon, quien maravillado por la belleza aclamó “la tierra más bella, que ojos humanos haya visto”, prebendado de su belleza, dijo que sus restos fueran depositados en la iglesia del Santo Cerro, este pedido jamás se cumplió.

Pueblo con un historial de laboriosidad, cultura, heroísmo y aportando muchos de sus hijos a la causa de la libertad dentro y fuera del país, en diferente época de nuestra historia. Galardonada con un pasado de hospitalidad, llamada también Ciudad Olímpica, cuando sus atletas escribieron paginas memorables en el deporte nacional en la justa deportiva del 1938, Culta, por aquellas peñas literarias encabezada por Don Federico García Godoy, debajo del centenario y legendario Tamarindo del Parque Duarte, testigo mudo de tantos 7aconte7cimientos de un pasado glorioso.

Con grandes aportes de sus mejores hijos a la causa de la libertad, desde los inicios de la República, hasta la decapitación de la tiranía trujillista. Fue aquí, donde por primera vez bajo el cielo azul del Cibao, ondeo azotada por la suave brisa de los pinares veganos, nuestra ensaña tricolor, bordada por las heroicas hermanas Villa del Orbe

fue en La Vega, la gran resistencia contra el opresor ejercito haitiano, contra la anexión a España, no meno fue en todo lo, militar, cívico y literario la oposición a la ocupación Norteamericana, donde se produjo uno de los hechos mas fatídico de la ocupación, la quema del libro DERRUMBE, y posterior la quema de la biblioteca, de Federico García Godoy, una pluma

Esa historia, los relatos, las documentaciones que avalen ese pasado, ¿donde están?

¿Que ha pasado con ellas?

¿Quienes la tienen? Y la mejor de las interrogantes,

¿En que lugar se van a conservar?, no hay repuesta, y la razón es, no tenemos un Archivo Historio, donde pueden estar estas documentaciones, La Vega, carece de él. Y es lamentable que un pueblo como este no cuente con un instrumento de conocimiento de sus costumbres, sus personajes más relevantes, su cultura, su folklore, sus gustos.

Es por ellos que se hace imperiosa la creación del un ARCHIVO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE LA VEGA,

Estas documentaciones, se encuentran esparcidas por toda la geografía nacional y en otros países,, este es el momento que las autoridades de común acuerdos con estudiosos de la historia de La Vega, unifiquen sus esfuerzos y le den a este pueblo lo que siempre han deseado.

La negativa a está voluntad dejaría a las futura generaciones sin las herramientas necesaria para conocer la real historia de esta provincia, principalmente al Municipio de la Concepción de La Vega, y por consecuencia perderíamos nuestra identidad como pueblo, ” los pueblos cuando pierden o destruyen su historia, pierden la identidad como tal, ya que desconocen su pasado y no pueden edificar el porvenir sin tener las bases de su cultura”

Es urgente, trascendental, inexcusable, obligatorio, imperativo, imperioso, apremiante, dotar a esta población de un Archivo Histórico, no se puede llamar ciudad, un conglomerado de personas, edificios y casas, cuando éste carece de un archivo donde se puedan constatar su pasado y las de los que habitan en él

Y volvemos con los interrogantes;

¿Porqué no hay un Archivo Histórico en La Vega?

¿Cuales son las causas que han impedidos su creación?

¿Quienes se apenen a ello?

¿Porqué las autoridades que hemos tenidos desde hace mucho tiempo y la actuales que dirigen los destinos de esta ciudad, municipales y provinciales no se han ocupado de dotarla de este instrumento del conocimiento de su costumbres?

¿A qué se debe que las autoridades, municipales, oficiales, y las instituciones sociales privadas no han diligenciados con el Estado, la construcción de una edificación para alojar el Archivo Histórico de La Vega? No hay repuesta positiva para las mismas, todo queda en el silencio cómplice. Lo que se puede afirmar es que no ha habido ni la hay en la actualidad una voluntad política para ello, por una sencilla razón. La cultura y el conocimiento como tal no producen votos, según la mayoría de los políticos, y como las cosas para realizarse tienen que tener un componente de proselitismo, esto no le es factible.

Pero también la negativa de crear en La Vega, un Archivo Histórico, tiene dos situaciones que se conjugan; la dejadez característica del Estado Dominicano y la otra en los munícipes veganos, hay una especie de egoísmo no quieren transmitirle a los demás los conocimientos y las pruebas documentales hacia los demás.

Aquí hay que hacer un paréntesis, salvo algunos prestantes ciudadanos con muchos conocimientos de nuestro devenir histórico, cultural, deportivo, y social, que siempre han estado en la disposición de brindar informaciones relacionadas con La Vega,

Estas personas no podemos obviar sus nombres ellas son; Cesar Arturo Abreu Fernández, Hugo Máximo Estrella Guzmán, Alfredo Rafael Hernández Figueroa, la Sra. Nini Julia vda. Sánchez, Francisco Torres Petitón, Ariosto Montesano, han sido el soporte para nuestra juventud, han sido la fuente donde se va a buscar,

Hemos retrocedido culturalmente, el acervo cultural de La Vega, en las décadas de los años 20, 30, 40 y principios de los 50, del pasado siglo, ha desaparecido,.

Y, decimos, ¿donde esta, la biblioteca de Don Manuel Ubaldo Gómez?

¿Los archivos de Don Carlos María Sánchez?

¿Los trabajos que hizo sobre la histografia y escultura taina, en la Guacara de Comedero?

¿Los planos originales de Villa Rosa?

¿Los trazos arquitectónicos trazado por Alfredo Scoraina?

¿Donde se encuentran los boletines municipales, de final del siglo XIX y los dos primeros tercio del siglo XX.

Y otros más que se encuentran en las bibliotecas particulares o quizás en baúles como recuerdo, la mayorías de estas personas que tienen documentaciones sobre la historia de la Vega, están en la mejor disposición de ser entregada a una institución, pero a quien se le entregan si no hay tal institución

Publicaciones como;

Los Archivos del Liceo Don Pepe Álvarez de comienzo Del siglo XX

Las actas de inscripción desde los inicio del siglo XX

Fotografías de diferentes actividades de La Vega, desde 1920 hasta nuestro día

Los archivos de la Cámara de Comercio desde su fundación

Las copias de los archivos eclesiásticos, que desposan valiosas correspondencias de ilustres veganos y de las parroquias donde se habla de la festividad de la paloma del Espíritu Santo

Las documentaciones y planos de la construcción del Santuario del Santo Cerro

La documentación de la manutención de ancianos, enfermos y paralíticos, en el Santo Cerro, con las limosnas que daban los feligreses.

La historia de la Concepción de La Vega, escrita.

La documentación real del Escudo de La Ciudad de La Concepción de La Vega.

La defensa de Francisco del Rosario Sánchez, hecha por un prominente vegano.

La Vega con más de 500 años de historia, no es justo que no cuente con un archivo histórico. Desde hace mucho tiempo, un grupo de ciudadanos preocupado por esta situación han estado diligenciando con las diferentes autoridades para la inhalación del mismo, pero todo ha sido en vano.

La situación es tan grave, cuando estudiantes de otras localidades vienen a esta ciudad a buscar datos de la historia de La Vega, tienen que recurrir a ciudadanos particulares, por no encontrar un lugar especifico.

Es necesario que se tome en cuenta de parte de las autoridades el reclamo de una gran parte de la población que reclama por un archivo histórico, no es justo que un pueblo con una rica historia, cultura y arte no tenga un lugar donde enseñar lo que hemos tenido.

 

Ubaldo Solís/

La Vega, Rep. Dominicana

ubaldosolis11@gmail.com

 

NOTAS SOBRE EL HIMNO NACIONAL DOMINICANO

NOTAS  SOBRE EL HIMNO NACIONAL DOMINICANO

Cuando los dominicanos sintiéramos  en nuestras almas, cantaremos con amor, nuestro Himno, comprenderíamos las gloriosas nacionales, la Libertad, la Independencia, la Integridad, el Honor Nacional y ser dominicano para siempre, orgulloso de esta nacionalidad.

Con la palabra himno originalmente se  designa  el canto interpretado en honor a los Dioses, también la composición  poética de tono solemne la alabanza de algo. Himno  a Dios, a la Virgen, a la Patria. El concepto a Himno Nacional, es  una melodía, con letras, símbolo oficial de la Patria, utilizada para  ocasiones ceremoniales de la Nación.

A partir de la revolución Francesa, el himno nacional ha venido a convertirse en el emblema musical de cada nación, destinado a ser cantado masivamente, al unisonó, expresando el fervor Patrio en la forma y la imágenes utilizada en su texto.

Poniendo de manifiesto el carácter nacional de la época que fue escrita. La mayoría de los himnos europeos y latinoamericanos surgieron en el siglo XIX, con expresiones nacionalistas impactantes

Atendiendo a sus características musicales, los himnos nacionales se clasifican en cinco grupos:

  1. HIMNICOS: – Los que  han seguido la estructura formal del antiguo canto anónimo Ingles. “Dios salve al Rey “, Himno de Inglaterra.
  2. MARCIALES: – Tales como la Marcha Real, La Marsellesa, el Himno Dominicano.
  3. OPERICOS: – Como el de Cuba, el Salvador y otros países del Centro y Suramérica
  4. FLOKLORICOS: – Mayormente en los países del Lejano Oriente
  5. FANFARRIAS: – sin texto, representativo de los países petroleros del Medio Oriente.

EL HIMNO NACIONAL. Es  una poesía que exalta la Libertad, es un canto en el que se ensalzan las glorias de la Patria. Y se hace promesa a defender su integridad, ofrendar la última gota de sangre para mantener la dignidad.

En él  se le rinde también, voto de gratitud a los próceres que dieron su vida,. Su tranquilidad y sus bienes para redimirla de la esclavitud.

Nace en momento de crisis política, sintetiza la trayectoria histórica de un conglomerado social después de haberse constituido en nación.  Escrito en 1883, casi cuarenta años después del grito  de Independencia (27/02/1844). Letra  del poeta y educador Emilio Prud-Homme (1856-1932) y musicalizado por el músico José Reyes (1835-1905)

Sobre su origen, José Reyes, declaró, su  inspiración  fue el himno nacional argentino, publicado en el periódico parisino, El Americano, sintió el deseo de hacer una composición análoga para su país, y  con ese motivo en 1883, invito  a su amigo Emilio Prud-Homme para que escribiera un himno a la patria, escribiéndolo un tiempo después.

De su parte Emilo Prud-Homme, su sueño como patriota y poeta, su  gran inspiración era  componer un himno que le llegara al corazón  de sus compatriotas y avivara en ellos el sentimiento de la nacionalidad para que se amara intensamente  su suelo.

La primera versión  del himno Nacional fue publicada el 16 de agosto de 1883, en el semanario capitaleño “Eco de la Opinión”,  y el 17 de agosto de 1883 fue extremado en una velada que celebro la Prensa Nacional en la Logia  Esperanza de Santo Domingo, cantado por un grupo de jóvenes con el acompañamiento de una pequeña orquesta, en la que el maestro José Reyes toco el cello, iniciando ahí su proceso de popularidad

La orquesta que acompaño al grupo de jóvenes  estuvo  conformada por: José Pantaleón Soler y Mariano Arredondo, violines; José Reyes, Cello; Mulet, contrabajo;  Manuel Martínez, bombardino; Juan Francisco Pereyra y Alfredo Máximo Soler, clarinetes: Julio Acosta y E. Effigue, flautas; L. Polanco, trompa; Marcelino Henríquez Bajo

Los tres bautismos para su consagración  se produjeron, el 27 de febrero de 1884, el bautismo de Amor, el bautismo de  la Fe, y el bautismo de la Gloria, cuando el canto Patrio fue interpretado a lo largo del trayecto recorrido por la procesión  que llevo los restos  del Padre de `la Patria Juan Pablo Duarte, fallecido en  Caracas-Venezuela  en 1876,  partiendo  desde el Puerto de Santo Domingo hasta la Catedral Primada de América donde fueron   inhumados, en la Capilla de los Inmortales.

En 1897, el periódico El Telégrafo, de Santo Domingo,  publico  una edición corregida del texto de Prud-Homme, por su propio autor, el cual es la definitiva. Esta segunda versión.

Por iniciativa del diputado Rafael García Martínez, el 30 de abril del 1879, el Congreso Nacional la oficializa como Himno Nacional de los dominicanos, aprobada por el cuerpo de legislativo en la sesión del 7 de junio de 1897, a pesar de que el Presidente Ulises Heureaux, no lo convirtió  en Ley, por disgusto por la actitud de Emilio Prud- Homme, frente a su gobierno dictatorial. Cosa que no impidió  que se siguiera interpretando en los actos oficiales.

Fue el 30 de mayo de 1934 cuando el Presidente de ese entonces, Rafael Leónidas Trujillo  Molina, mediante la Ley Núm. 700 declaro  Himno Oficial de la República Dominicana, el compuesto por  el maestro José Reyes, con letra del poeta y educador Emilo Prud-Homme.

JOSÉ RUFINO REYES SIANCAS, nació el 15 de noviembre del 1835 y falleció  el 31 de  enero del 1905, en la  ciudad de Santo Domingo (ambos acontecimientos). EMILIO PRUD-HOMME, nació el 20 de  agosto de 1856, en Puerto Plata y murió el 21 de julio del 1932 en Santo Domingo.

Nuestro Himno Nacional. Compasión melódica misteriosa que enciende el fuego del patriotismo, animando el sentimiento de la integridad nacional tanto en la Paz como en la  Guerra. Su poesía hecha de ilusión  y bondad, es el  cándido sueño  de un alma pura convertida en armonía que sobrevivirá ante la posteridad exaltando el pecho de los dominicanos.

Ubaldo Solís

www.desdelavegardubsolis.blogspot.com

www-lacomunidad.elpais.como/usolis4587

http://www.lacocteleta.com/uval